AFP
La caravana de familiares de unos 800 emigrantes reportados como centroamericanos desaparecidos ingresó a pie este lunes a México desde Guatemala, en una movilización marcada por la esperanza de encontrar a los suyos y el reclamo a las autoridades mexicanas de buscarlos. Unas 150 personas procedentes de El Salvador, Honduras y Guatemala, algunas vestidas con ropas indígenas, otras con mochilas al hombro y zapatos cómodos, cruzaron el puente internacional II que une a las localidades de Tecun Umán, en Guatemala, y Ciudad Hidalgo, en el estado mexicano de Chiapas.
«La última vez que supimos de mi hijo fue el 26 de noviembre de 2008. Soy una madre desesperada, son días y noches de angustia. No puedo vivir en paz cuando veo las noticias de masacres de migrantes», dijo Martha Figueroa, originaria de San Marcos, en Guatemala, quien viajó con su esposo. Martha, como muchos otros, lleva una bandera de su país y una pancarta con el nombre y la imagen de su hijo desaparecido cuando iba hacia Estados Unidos probablemente utilizando la ruta de Tamaulipas, noreste de México, la ruta más corta hacia la frontera.
Tamaulipas, en la costa del Golfo de México, se ha convertido en un infierno para los emigrantes centroamericanos.
En un rancho, cerca del poblado de San Fernando, hombres armados del cártel de Los Zetas masacraron en agosto de 2010 a 72 inmigrantes de Centroamérica, Ecuador y Brasil.
En abril pasado fueron descubiertos 193 cadáveres en 40 fosas.
Las autoridades presumen que se trata de mexicanos que viajaban en autobuses de pasajeros y que fueron secuestrados por Los Zetas, aunque entre los cadáveres se identificó a un guatemalteco.
Mientras que Erlinda López, guatemalteca, se unió a la caravana para tratar de encontrar a uno de sus hermanos, del que no tiene noticias desde el 7 de julio de 2010, cuando también se encontraba en Tamaulipas.
«La última vez que nos llamó tenía ya 10 días en la casa del ‘pollero’ (traficante de personas), ya iba a pasarse a Estados Unidos, pero no supimos si lo consiguió, no hemos sabido ya nada de él», explicó.
La movilización es organizada por el Movimiento Migrante Centroamericano, que ya realizó en octubre una caravana similar y consiguió reunir a varios desaparecidos con sus familias.
Ese movimiento ha logrado establecer los nombres de unos 800 centroamericanos desaparecidos en México en los últimos años, aunque apenas una tercera parte de esas denuncias han sido formalmente aceptadas por las autoridades mexicanas.
La caravana, que ingresó a México con autorización de autoridades migratorias, fue recibida por organizaciones civiles.