Para quien estuvo al frente de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) por tres años, Ruth Selma Herrera, expresidenta ejecutiva, la actual situación de la aguadora es como un “descalabro” administrativo que podría llevarla a la quiebra técnica.
Herrera explicó a LA PRENSA que el problema de fondo en la empresa son las malas políticas administrativas que se tomaron a raíz de su salida, donde no se cubren estándares de cobertura básicos para suplir a la población con un servicio con calidad (agua).
Herrera especificó que es obligatorio para las actuales autoridades de la empresa cumplir con las reglas de la administración pública, que obligan a pensar en la eficiencia y la rentabilidad social del servicio, para lograr satisfacción de los usuarios.
POLÍTICAS PARTIDARIAS
Enacal no supera una crisis que inició a principios de año cuando se dio el desabastecimiento en 42 barrios de Managua, el mal funcionamiento de la planta de tratamiento de aguas residuales que se inundó desde el año pasado y la salida de varios presidentes ejecutivos, entre ellos la misma Herrera.
A esto se agrega la “fuga” de capital que deja la firma de dos convenios colectivos que suman 200 millones de córdobas anuales, carga económica que ahoga a la empresa.
Herrera afirmó que la firma de dos convenios colectivos en la empresa no es más que la puesta en práctica de una filosofía política “populista” de captar a los trabajadores, ofreciéndoles más beneficios de los que se puede dar y que aguanta la empresa.

“Los convenios colectivos no pueden poner en riesgo la fuente de trabajo y a la empresa misma. Eso está establecido en el Código de Trabajo. Esta situación violenta las disposiciones legales que le dan validez a los mismos convenios colectivos y la idea es proteger la fuentes de empleo”, argumentó.
MILITARES PARA LA GUERRA
Herrera criticó el hecho de que en Enacal estén cuadros militares al frente de la gestión administrativa y dijo que ellos son buenos en la guerra, pero no para administrar recursos técnicos y humanos.
El diputado de tendencia liberal dijo que las autoridades no han podido resolver los problemas relacionados a las fugas técnicas que hay en las redes de distribución, que le acarrea pérdidas a esta empresa del 30 por ciento.
Núñez dijo que la firma de convenios colectivos onerosos, la contratación de personal no calificado, altos salarios y la falta de inversión, están llevando a la empresa a una situación financiera “complicada”.
“En la comisión se analiza un proyecto de reformas a la leyes orgánicas de Enacal y el Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA), para tratar de inyectar capital a Enacal y elevar sus inversiones. La idea es establecer un pliego de tarifas diferenciadas que permita tener un subsidio diferenciado para los más pobres y que los pudientes paguen por el consumo. Pero esto está en discusión aún. Nos preocupa la mala administración que lleva la empresa, porque de nada sirve que se dote con herramientas administrativas si hay fugas de capital por otro lado”, agregó.
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“Hay una tendencia a creer que la gente que se va del Ejército es muy buena administrando, pero no todo el que es militar está preparado para trabajar en la administración pública, son ámbitos distintos. El creer que solo se puede dar órdenes no es administrar y es ahí cuando los ingenieros especializados y capacitados en hidráulica, hidrosanitarios o en sistemas de agua que fueron despedidos de Enacal después que salí, hacen falta”, señaló.
La exfuncionaria dijo que en su Administración se creó la Empresa de Vigilancia de los Sistemas de Agua (Emprosa), para reducir los altos costos en la vigilancia de los sistemas de bombeo que tenía Enacal y la inseguridad, pero que no era necesario crear un sindicato más, ni firmar otro convenio colectivo oneroso.
“Bien se pudo hacer una línea de incentivos diferenciadas asociada a la buena productividad para los trabajadores de esta empresa, en base a logros por ahorro de energía, horas que el equipo trabaja eficientemente y no necesariamente establecer un convenio colectivo que te genera una enorme salida de recursos en la empresa”, afirmó.
PÉRDIDAS DE CAPITAL
Herrera confirmó que la empresa ya perdía capital con el convenio colectivo que beneficiaba a tres mil trabajadores, generando una inversión por el orden de unos 150 millones de córdobas.
A eso le unió el convenio colectivo de Emprosa, el cual viene sumando al menos 80 millones más, según Herrera.
“Yo por eso renuncié a la empresa, porque no estaba dispuesta a firmar este convenio colectivo que nos llevaría a la quiebra técnica. Ahora con otro convenio que beneficia a los trabajadores de Emprosa ya se suman aproximadamente más de 200 millones de córdobas que no se invierten, lo que se come prácticamente la mayoría del presupuesto de Enacal”, especificó.
Este año Enacal tiene asignada una partida presupuestaria de 236,780, 481 córdobas, de los cuales 44,100,00 son de gastos corrientes y 192,680,481 en gastos de capital.
UN PARCHE
Herrera especificó que en su periodo de administración se logró elevar el número de usuarios legales, la colecta (cobro facturas), la capacidad para dar respuesta a los llamados de emergencia en la empresa.
Se ampliaron las redes de distribución y sistemas de bombeo de agua, que permitieron llevar a la empresa a su punto de equilibrio.
“Lo que ha sucedido hasta hoy es lo contrario y en vez de crecer se retrocedió y la empresa entró en una iliquidez financiera que no permite operar correctamente. Esto es riesgoso porque podría llegarse a una privatización temprana o a mediano plazo para inyectar capital”, añadió.

La exfuncionaria dijo que para el 2007 Enacal tenía un déficit de 34 millones de córdobas que dejaban los gastos generales, que en tres años se redujeron a diez millones mensuales. Sin embargo, señaló que a la fecha estos gastos se han elevado ya a treinta millones de córdobas nuevamente.
Herrera afirmó que las medidas de contingencia aplicados por la empresa para remediar la problemática de agua que se vive en la actualidad, no son funcionales.
CONSUMIDORES SON LOS QUE SUFREN
Marvin Pomares, dirigente del Instituto Nacional de Defensa de los Consumidores (Indec), señaló que la situación que presenta Enacal es preocupante y que los más perjudicados siempre serán los consumidores, a quienes no les llega el agua como debe ser.
Señaló que las políticas administrativas de la empresa debieran estar encaminadas a mejorar el servicio de agua y de alcantarillado sanitario y no estar apuntando a estar pagando altos salarios y convenios colectivos muy onerosos.
“Hay instituciones como Enacal donde se pagan megasalarios. En esta empresa hay más de 20 organizaciones sindicales que tienen buenos beneficios y no digo que sea malo, pero habría que revisar estas condiciones, porque si se está afectando el desempeño de la empresa, me parece que la situación es grave”, añadió.
Pomares añadió que de nada sirve que a la empresa se le quiera inyectar capital, cuando por otro lado se “sangran” sus arcas económicas.
“El Gobierno inyectó más de 300 millones de córdobas a la empresa para sanar deudas por facturas de energía, la cooperación está apoyando, pero los usuarios no vemos el cambio y lo que siempre se siente es que el agua falta en Managua y departamentos como Quilalí, Estelí, Nueva Guinea, El Rama, Chinandega, Rivas; en todos estos lugares la gente se queja del mal servicio”, señaló.
“Enacal debe invertir en el cambio de las tuberías que ya son obsoletas. Los estudios demuestran que un 60 por ciento de agua bombeada se pierde por fuga y eso es grave. Esta debería ser la prioridad”, agregó.
EMPLEADOS DE ENACAL NO PAGAN AGUA
A pesar que en varias ocasiones LA PRENSA solicitó una entrevista con Ervin Barreda, presidente ejecutivo de Enacal, para que ampliara sobre el caso, Maritza Tellería, directora de relaciones públicas no confirmó nada y no se pudo contactar al actual presidente ejecutivo de la empresa.
Ricardo Osejo, dirigente de la Organización para la Defensa de los Consumidores (ODC), dijo que en cualquier empresa los convenios colectivos son positivos para los trabajadores, pero criticó el hecho de que en Enacal los trabajadores no pagan por el servicio de consumo de agua como una disposición del convenio colectivo.
“Ellos tienen derecho a tener sus convenios colectivos, pero este debe estar sustentado acorde a la situación financiera de la empresa, es decir acordes a sus ingresos e equilibrio empresarial”, afirmó.
Osejo afirmó que la rentabilidad de la empresa dependerá de la buena administración.
“No se puede estar derrochando dinero y recursos en beneficios de unos pocos. Para mí Enacal necesita una reingeniería administrativa, poniendo personal muy capacitado. Pero Enacal es una empresa donde todo mundo se reparte el botín y al final se afecta la capacidad financiera de la empresa, porque sus costos operativos son mayores que los ingresos. No solo los convenios sangran la empresa, también los altos salarios de los funcionarios”, explicó.
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