Lucía Vargas y Noel Amílcar Gallegos
CORRESPONSALES
En hombros del pueblo creyente recorrieron las calles de la ciudad de Nandaime las imágenes de Santa Ana y San Joaquín, ayer en el día principal de las fiestas patronales de esta ciudad. La devoción de los promesantes y el colorido de las danzas se conjugaron con la música.
Este día festivo de los nandaimeños inició con la misa solemne en su templo principal, la que fue presidida por monseñor Jorge Solórzano, obispo de la Diócesis de Granada.
Durante la eucaristía monseñor Solórzano presentó al nuevo párroco de Santa Ana, Juan Francisco Moreira, mientras anunció que el párroco Marcial Guzmán Saballos deja este templo y estará a cargo de otra Iglesia en Granada.
Luego de la misa, la imagen de Santa Ana visitó los hogares en un recorrido de dos horas. Por la tarde esta misma imagen y la de San Joaquín fueron expuestas en una enramada adornada con frutas.
“La enramada es una nueva modalidad este año para que el pueblo devoto llegue a orar y cantar a la Madre María Santísima, la que estará adornada con los frutos que nos da nuestra tierra”, dijo José David Aguilar Díaz, miembro del comité de fiesta.

“Sabemos que el tope de toros y la hípica le dan colorido a estas fiestas, pero hoy estamos buscando que el pueblo católico vea en estas fechas un momento de acercamiento a Dios”, dijo Aguilar.
El diablo mayor de las danzas de Santa Ana, Alejandro Aguilar, lleva 31 años bailando y una vez más lució sus mejores galas de la tradición popular en las calles de la ciudad. La danza de Los Diablos está formada por 720 bailadores.
Dijo que esta danza lleva 138 años recorriendo las calles durante las fiestas patronales y tanto la música de viento como el colorido de sus trajes representan un homenaje indígena a Santa Ana.
TAMBIÉN CELEBRARON EN NINDIRÍ
Al son de marimba y música de viento, los pobladores de Nindirí también celebraron ayer el día principal de Santa Ana.
Desde tempranas horas de la mañana, muchos niños, niñas y jóvenes llegaban ataviados con trajes folclóricos para bailarle a la imagen.
El colorido y devoción por la venerada imagen se puso de manifiesto durante la misa celebrada por monseñor Leopoldo Brenes, arzobispo de la Diócesis de Managua.
Monseñor Brenes dijo que Santa Ana y San Joaquín formaban una familia, la cual se tiene que imitar. “Creo que hoy el gran reto de nosotros es promover a la familia para defenderla y favorecerla, (porque) de ahí nace una niña que es la Madre de Dios, de modo que Jesús nos transmite los valores que aprendió de sus progenitores”, dijo el prelado.
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