Mientras la administración orteguista de la Alcaldía de Managua destina un fuerte equipo de obreros municipales para la atención de todas las actividades y obras oficialistas, los trabajadores internos están completamente restringidos por “dificultades económicas”.
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“Actualmente existe déficit presupuestario en el rubro de incentivo por producción y pago de horas extras, por este medio le oriento tomar medidas de austeridad (…) solicito el cumplimiento de reducción de horas extras al personal que tienen a su cargo”, dice un memorandum firmado por Rolando Reyes, el administrador general de la comuna capitalina y uno de los que firmó los cheques a través de los que se malversaron unos 3.5 millones de córdobas.
El documento fue emitido a inicios de marzo pasado pero, debido a protestas de los trabajadores, la medida se extendió y empezó a ejecutarse hasta hace menos de dos meses.
La primera unidad que empezó con la “tijera” de las horas extras y de los incentivos fue la ahora denominada Dirección de seguridad y vigilancia, a cargo del Evenor Gutiérrez, quien tiene bajo su control y supervisión a unos 60 vigilantes municipales y a los vigilantes privados contratados con las empresas ligadas al círculo sandinista: El Goliat y El Vigilante.
Sin embargo, quienes resienten el golpe son los trabajadores de menor rango en la Alcaldía de Managua, entre los que se encuentran los vigilantes municipales pagados a través de la planilla institucional. Estos devengan un salario mensual de cuatro mil córdobas.
“El problema es que con esta administración cada vez se respetan menos los derechos de los trabajadores y prestaciones sociales. No hemos conseguido que la patronal se siente a dialogar con nosotros en todo este año”, dijo Pablo Aguilar, líder de la Federación de empleados de la comuna de Managua (Feecma).
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