Román “Chocolatito” González, la más genial aparición en el boxeo nacional desde los días de Rosendo Álvarez, brindó otro recital boxístico el sábado y ha quedado listo para retos de mayor envergadura en el pugilismo mundial.
Utilizando su izquierda a través de todas las variantes posibles, acribilló al azteca Omar Salado en la Plaza de Toros de Cancún, en ruta a un nocaut técnico en siete asaltos, que le permitió retener su corona de las 108 libras de la Asociación Mundial de Boxeo.
González lució tan intimidante y su capacidad resolutiva fue tan abrumadora, que empequeñeció a Salado, al extremo de hacerlo lucir como un advenedizo que se mantuvo en pie por el coraje y pundonor que caracteriza a los púgiles mexicanos, acostumbrados a darlo todo.
El “Chocolatito” dio una cátedra de boxeo. Se movió con precisión y una vez asentado, disparó con puntería y potencia. Su habilidad para disparar desde cualquier ángulo lo hace impredecible para sus oponentes, que solo se percatan de los golpes cuando los han recibido.
Su defensa, situada bajo escrutinio en otras ocasiones, aunque no necesariamente cuestionada en extremo, estuvo a la altura ahora, lo que demuestra la evolución que vive Román, quien parece listo para hacerle frente a desafíos mayores en las 108 libras y eventualmente un poco más hacia arriba.
Acaso, ¿no estaremos exagerando con González, considerando que muchas veces la simpatía oculta los errores y agranda las virtudes? No, su calidad salta a la vista, independientemente de sus rivales. Su boxeo es el show. Lo que le queda es seguirse cultivando, mientras se alista para saltar al siguiente nivel.
En Román, además de los brillantes atributos físicos que le hacen un atleta especial, convergen también factores claves para el éxito en una profesión tan exigente como el boxeo, y son su inteligencia para asimilar conocimientos y emplearlos sobre el ring, su valentía, hambre de éxito y su afán de superación.
No sabemos hasta dónde va a llegar el “Chocolatito”, pero de que tiene las herramientas para escribir una brillante historia en el boxeo nacional, no hay duda. Por ahora solo falta verlo avanzar ante retos de mayor exigencia. Solo así podrá disipar cualquier escepticismo, mientras sigue ilusionando corazones.
Ver en la versión impresa las páginas: 1 B