BUENOS AIRES / AFP
El jugador de la selección argentina, Carlos Tévez, evocó su niñez en un barrio marginal de Buenos Aires y aseguró que si no fuera por el fútbol estaría muerto, en prisión o consumido por las drogas, en una entrevista publicada ayer.
“Si no fuera por el fútbol hubiera terminado como muchos chicos de mi barrio, estaría muerto o en ‘cana’ (prisión) o tirado en la calle por ahí, drogado“, dijo el atacante a la revista La Garganta Poderosa, publicación que difunde actividades sociales y culturales de las “villas miseria”de Buenos Aires.
Tévez, de 27 años, nació y se crió en el barrio Ejército de los Andes, un conglomerado de edificios sociales y casas de clase baja, ubicado en la periferia oeste de Buenos Aires, que ganó el nombre popular de “Fuerte Apache” debido a su entorno de marginación y extrema inseguridad donde viven apiñadas miles de personas.
“Nadie habla de que la mayoría de la gente (de Fuerte Apache) se va a trabajar a las seis de la mañana. Los medios informan sin saber lo que ocurre en nuestros barrios, ellos no podrían vivir ni dos años como vivimos los villeros”, dijo sobre su barrio al que visita cada vez que está en Buenos Aires.
Su estilo frontal, sincero y llano, dentro y fuera de la cancha, hicieron de Tévez el ‘jugador del pueblo’ y su nombre fue coreado por decenas de miles en las narices del entrenador, Sergio Batista, cuando su convocatoria a la Copa América aún estaba en juego.
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