Por milenios, desde antes que el primer europeo llegara al Caribe nicaragüense, el 12 de septiembre de 1502, las comunidades de esa zona del país habían recurrido a los chamanes, profetas, parteras y curanderos, para aliviar sus males.
Valiéndose de plantas, restos de animales y minerales, los “médicos” de los miskitos, sumos, mayangnas y garífunas han sabido responder a la demanda de los caribeños, que solo recién fue conocida por la Asamblea Nacional en la Ley de Medicina Tradicional Ancestral, que se aprobó el pasado 29 de marzo.
Y ha sido desde principios de julio que la medicina tradicional tiene igual reconocimiento que la medicina convencional que se aprende tras varios años en la universidad.
LOS SUKIAS
Esto quiere decir que los profetas o sukias, que curan las enfermedades desde el punto de vista religioso, pero también las curanderas y chamanes reconocidos, una vez que sean acreditadas, serán parte del sistema de salud pública del país.
La diputada de origen costeño, Raquel Dixon, considera que todavía falta tiempo para que eso ocurra.
“La acreditación y auditoría lo hace la misma comunidad. Usted va a una comunidad y la gente ya sabe quién es el curandero que es bueno curando niños. Será difícil acreditar quién es bueno y quién es malo, pero el Minsa (Ministerio de Salud) como unidad rectora deberá ver cómo los acredita”, explicó la diputada.
PERSEGUIRÁN A ILEGALES
El artículo 13 del segundo capítulo atribuido a las responsabilidades del Estado establece que en los centros de salud de cada municipio debe crearse “una instancia organizativa” que promueva , ayude y logre la recuperación de las “personas enfermas que hayan decidido ser atendidas por medio de la medicina tradicional ancestral”.
El decreto también establece que habrá sanciones para todas aquellas personas que tengan clínicas o atiendan a la población sin la autorización del Ministerio de Salud.
Entre las sanciones están la ocupación de bienes así como los utensilios de trabajo y medicinas.
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