Mientras el mundo llega a los siete mil millones de habitantes, Nicaragua continúa en la encrucijada de ejecutar un verdadero plan en el que se creen las oportunidades educativas y laborales para el 42 por ciento de la población nacional que se encuentra entre los 10 y 29 años, en una etapa de crecimiento poblacional que ha sido nombrada como el bono demográfico.
Las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide) y del Ministerio de Salud (Minsa) confirman que el 25 por ciento de niños nace de mujeres menores de 20 años, mientras el 50 por ciento de los embarazos se gestan sin ninguna planificación.
Ante este panorama, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) asegura que se requiere de mayor inversión en la educación, acceso a planificación familiar y una política de migración que frene la salida del país del capital joven, ya que al año se estima la migración de al menos el 30 por ciento del total de jóvenes nicaragüenses.
“Debemos reconocer que hay avances en el país, pero el Gobierno debe acelerar la implementación de las políticas públicas integrales”, valoró la representante del UNFPA en Nicaragua, Junko Sazaki, quien además advirtió que de no tomar las medidas indicadas ahora, el país estaría frente a un aumento de la natalidad, la delincuencia y una disminución en el desarrollo económico.
Además se debe tomar en cuenta que “entre más crece la población, hay más presión sobre los recursos naturales, principalmente sobre el recurso forestal y el agua (…) En la medida que sigamos creciendo desordenadamente y no haya ordenamiento territorial con una visión de país, habrá menos recursos naturales que utilizar”, dijo el ecólogo Fabio Buitrago del Fondo Natura.
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