
Por fin. Argentina y Messi se reencontraron en la Copa América. El técnico Sergio Batista dio con la fórmula del éxito. Cambió el sistema de juego y a cuatro jugadores de los titulares en las primeras dos jornadas y se confirmó en los cuartos de final al golear 3-0 a Costa Rica en la última fecha del grupo A.
La imagen y los récords de la albiceleste siguen intactos en el Estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba. Argentina nunca ha perdido en ese escenario. Ahora el registro quedó con 28 partidos y 24 victorias. Messi y Agüero se encargaron de mantener la imbatibilidad.
Costa Rica puede pasar a la siguiente ronda como uno de los mejores tercer lugares con una combinación de resultados.
Si Brasil en el grupo B le gana a Ecuador, Venezuela a Paraguay y México a Uruguay en el grupo C, los ticos avanzarían.
Agüero saltó al liderato de goleo con tres tantos, dejando atrás al colombiano Radamel Falcao y al peruano Paolo Guerrero.
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El trabajo psicológico del técnico de Costa Rica, Ricardo La Volpe, aguantó 45 minutos. Agüero, otra vez fue el salvador. En el tiempo añadido de la primera parte echó abajo el coraje, la disciplina táctica y el extra que dieron los ticos en la cancha.
La primera mitad fue agónica para los argentinos. Llegaron al marco contrario hasta aburrirse, pero sin puntería. Realizaron 11 disparos al marco y solo uno entró en la red, el de Agüero (46’). El delantero del Atlético de Madrid remató el disparo de Fernando Gago que había expulsado el meta Leonel Moreira. Respiró Argentina.
Batista en casa no podía fallar y echó mano de la banca y sus conocimientos. El primer lugar sustituyó a Ever Banega, Cambiasso, Tevez y Lavezzi por Gago, Ángel Di María, Hugauín y Agüero. Después cambió su sistema de juego habitual 1-4-3-3 y pasó a otro más ofensivo 1-4-2-1-3 y con la variante táctica ofensiva (1-3-2-1-4) en el que Messi fue fundamental.

El delantero del Barcelona estuvo encendido, dinámico y se sintió a gusto. Jugó libre por detrás de los cuatro delanteros y se movió por el centro y las bandas. El zaguero tico Francisco Calvo, designado para marcar a Messi, no lo frenó. Desde el inicio Argentina tomó el control del juego. Puso pausa y ritmo. No dio espacio y acechó al rival. En eso “La Pulga” fue motor y el pasador del equipo.
Los centroamericanos, como no estaban obligados a ganar ni proponer, le dejaron todo a la albiceleste. No tenían otra opción. Cuando perdieron el balón se metieron con dos líneas de cuatro en su área a esperar al rival. La estrategia duró 45 minutos hasta que Agüero la derribó.
La segunda parte tuvo el mismo guión de la primera y Agüero fue el principal actor y Messi lo acompañó. El 2-0 llegó porque “La Pulga” se reencontró con el futbol que hace en el Barcelona, el mismo que pretende su entrenador. Habilitó al “Kun” (52’) y este aumentó la ventaja.
Todo el juego pasó por Messi. El tercer gol no llevó su firma pero la mitad del tanto fue por él. “La Pulga” entre tres marcadores filtró el esférico para que Di María fusilara a Moreira. El 3-0 fue el boleto a los cuartos, de la mano de Messi y Agüero.
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