Jessenia Cruz Lira. LA PRENSA/Félix Rivera

Policía pide apoyo a celadores

Los guarda de seguridad que trabajan en instituciones del Estado y privadas se reunieron ayer con el Jefe de Seguridad Pública de la policía de esta ciudad, comisionado Mario Díaz, “para fortalecer el trabajo y prevenir los robos en esta cabecera departamental y ayudar a resolver limitantes para garantizar presencia en ciertos lugares que la policía debería atender”, según Díaz.

CORRESPONSAL / JINOTEGA

Los guarda de seguridad que trabajan en instituciones del Estado y privadas se reunieron ayer con el Jefe de Seguridad Pública de la policía de esta ciudad, comisionado Mario Díaz, “para fortalecer el trabajo y prevenir los robos en esta cabecera departamental y ayudar a resolver limitantes para garantizar presencia en ciertos lugares que la policía debería atender”, según Díaz.

El comisionado Díaz dijo a los vigilantes que fueron convocados —en calidad de Fuerza Auxiliar de la policía— para darles orientaciones precisas en el trabajo de prevención del delito en las cercanías del lugar donde se encuentren.

DORMIDOS

Díaz afirmó que “no solo en la noche deben mantenerse alertas, sino también en el día. Es lamentable que en algunas ocasiones llegamos a una institución equis y los hayamos dormidos. Eso no debe hacerse porque la delincuencia se aprovecha del más mínimo descuido y además, con dormirse ustedes mismos se exponen a que los maten y les roben las armas, y esas armas después sean usadas por la delincuencia para cometer delitos”.

Entre los guardas de seguridad está Jessenia Cruz Lira, de 30 años, madre soltera, estudiante de tercer año de la carrera de Enfermería, quien antes administraba un ciber y ahora trabaja en el hospital Victoria Motta de esta ciudad.

Jessenia manifestó que tiene cuatro meses de trabajar en el hospital y, además, de brindarle seguridad a los que trabajan en la institución y pacientes, le toca prevenir cualquier delito, pero “gracias a Dios en lo que tengo de trabajar no ha existido ningún caso en el que tenga que actuar”.

También explicó que hay igualdad de género, porque trabaja también con otra mujer, María de los Ángeles, “no sé el apellido”, pero rotan en la Clínica Médica, entrada principal del hospital y el portón sur en los turnos de 9 p.m., a 6 a.m.

400 VIGILANTES

Por su parte, Julio César Duarte Ortiz, oficial de atención de las Fuerzas Cooperantes de la Policía, reveló que “en Jinotega existen y están inscritos 400 guardas de seguridad, 320 de los cuales están diseminados en el área rural y 80 en esta ciudad”.

“Queremos trabajar de la mano con los vigilantes en la prevención de los delitos y bajar el índice de los mismos. Además se les orienta a los vigilantes cuándo y cómo deben actuar, apegados al reglamento interno. Por supuesto, no deben excederse”.

Aristeo Ramón Estrada tiene 15 años de ser vigilante, 7 años en el instituto Benjamín Zeledón y 8 años en una sucursal bancaria. “Fui militar y me ha ayudado a resolver situaciones menores y, gracias a Dios, jamás he tenido que disparar contra alguien”.

Elvin Noel Borge, trabaja en la Parmalat-Jinotega desde hace tres años. “Se me ha dado la oportunidad de trabajar y nunca he tenido problemas. Este trabajo lo tomo como una carrera profesional , gano cinco mil córdobas y con eso mantengo a mi esposa y dos hijos”.

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