Menos heces al Gran Lago

El Gran Lago de Nicaragua y el río San Juan no serán más los depositarios de las heces fecales y la orina de los 12,289 habitantes de San Carlos más sus visitantes.

El Gran Lago de Nicaragua y el río San Juan no serán más los depositarios de las heces fecales y la orina de los 12,289 habitantes de San Carlos más sus visitantes.

Esta semana los sancarleños estrenaron una planta de aguas residuales con su respectiva red de alcantarillado, que evitará que ellos mismos sigan contaminando el Gran Lago, el río y los peces que se comen.

Según la Asociación de Cooperación Rural en África y América Latina (ACRA), que ejecutó el proyecto, la planta consiste en tres pilas de concreto reforzado, varias piscinas, y una pila de cloración, alimentadas por 2,326 metros de tubería.

Mendel Goldstein, jefe de la delegación de la Unión Europea para Centroamérica, afirmó que la planta beneficia al medioambiente, porque ayudará a que el lago Cocibolca sea menos contaminado.

EL PROCESO

ACRA, que trabajó con el organismo Euskal Fondoa del País Vasco, España, explicó que, en las primeras pilas, las aguas residuales se desengrasan, se separan de cualquier desecho sólido, y son dirigidas hacia otros estanques.

En estas segundas pilas, las aguas son apartadas de los sedimentos o tierra, que luego se convierte en abono. Los residuos líquidos continúan hacia las piscinas, construidas con material aislante y piedras volcánicas, donde además sembraron zacate taiwán, para producir amebas que limpian las aguas.

Después de esto, las aguas son cloradas en otra pila, y una vez limpias y transparentes realizan el último recorrido de 548 metros hasta llegar al río San Juan.

Goldstein lamentó la ausencia de la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados, pero confió en que le dará seguimiento al proyecto.

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