La Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones demandó ayer al gobierno de Daniel Ortega que promueva una amnistía migratoria para los nicaragüenses en el exterior, sobre todo los que viven en Costa Rica.
Esto porque —según esa organización— los recientes monitoreos efectuados en Costa Rica y El Salvador sobre el proceso de regularización de los nacionales en el exterior aún no es satisfactorio.
Martha Isabel Cranshaw, de la organización Nicas Migrantes, indicó que los nicaragüenses con muchos años de residir en Costa Rica no podrán tramitar la documentación requerida para legalizar su situación bajo las condiciones de la Ley Migratoria del vecino del sur.
Recordó que en reiteradas ocasiones han señalado que los nicas requieren de partidas de nacimiento autenticada, cédula de identidad, para tramitar el pasaporte y récord de Policía, visa y permiso de trabajo. Y a pesar del proyecto de facilitar documentación a los nicas en la sede diplomática en San José “no ha llegado a la velocidad requerida”.
Es más, el gobierno de Ortega a través de la embajada nicaragüense en Costa Rica solo entrega tres documentos y uno de ellos es el pasaporte, pero provisional que únicamente le permite al nacional movilizarse por ese país durante seis meses y solo le sirve para su salida legal de esa nación.
Para poder retornar a Costa Rica el nicaragüense deberá pagar nuevamente ese documento. Probablemente en esta situación están unos 200,000 nicas.
En el caso de El Salvador, existe una inconsistencia entre la Constitución de la República de ese país que establece que los ciudadanos de la región son ciudadanos salvadoreños con derecho propio, pero Migración establece que son nicaragüenses y deben salir a los tres meses.
Considera Cranshaw que esa situación debe ser abordada entre los gobiernos de ambos países.
Por otra parte, Jorge Estrada, coordinador de la Red de Migraciones, manifestó que en el caso de los nicas en Panamá la situación se ha desmejorado tras la disposición de las autoridades panameñas del doble visado que representa casi los 70 dólares. Y deben regresar al término de seis meses vía aérea. “Esto ha sido una trampa” para los nicas que están en Panamá, apuntó Estrada.
“Hay desafíos y retos que el Estado nicaragüense tiene para con la población en el exterior”, dijo Estrada.
AGREGAN INSEGURIDAD
José Luis González, del Servicio Jesuita, también se refirió al tema de la inseguridad de los nacionales en su paso por México rumbo a Estados Unidos. González señaló que día a día miles de nicaragüenses sufren abusos, fuera del territorio patrio.
“La seguridad de los migrantes centroamericanos que atraviesan México es un problema grandísimo”, dijo González, no solo por parte de maras y otros criminales sino de parte de las mismas autoridades migratorias y federales de esa nación.
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