Desde hacía varios días había circulado el rumor entre los internos de la cárcel Modelo, de Tipitapa, que la cabeza de Pastor Antonio Escobar, de 43 años, ya tenía precio. La oferta inicial de pago para quien jalara el gatillo y le quitara la vida a Escobar fue de 25 mil dólares, pero llegó a subir hasta los 2,000,000 de dólares para quien se interesara en la ejecución. Esta versión extraoficial que conoció ayer LA PRENSA circuló en los pasillos del penal, lo que lleva a la interrogante de qué tanta información conocían las autoridades penitenciarias.
Es más, otras fuentes sostienen que el asesinado tenía conocimiento que su cabeza “tenía precio” y por eso nunca salía de su celda.
Consultado el jefe de Relaciones Públicas de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, si existían señales sobre la ejecución del crimen en el penal, éste dijo no poder referirse al tema en ese momento.
Extrañamente el viernes pasado cuando Douglas Sánchez Bustos, ejecutó a Escobar, éste último había salido de su celda, pues a los internos de la galería 8 baja, donde estaba recluido, le correspondía la visita familiar. Y la galería 3, donde está Sánchez debió estar bajo llave, pues según una de las fuentes, cuando una galería está de visita, las cercanas están bajo llave.
“Dos cosas sumamente sospechosas: el señor salió ese día y el asesino tenía la puerta abierta, pese a que las galerías estaban empernadas (bajo llave) y ¿cómo se dio cuenta el asesino que el señor salió ese día, si nunca salía? Tuvo que haber toda una red, informándole al asesino, otro que abriera (la celda)”, dijo uno de los informantes.
¿LO MANDARON A MATAR DESDE HONDURAS?
“El señor (la víctima) parece que era poderoso en una banda y la otra lo mandó a matar”, apuntó uno de los informantes. Esta versión coincide con la de otra persona que aceptó hablar de forma anónima, quien sostuvo que a Escobar, natural nicaragüense y nacionalizado hondureño, lo mandó a asesinar un hondureño que reside en Puerto Lempira, de apellido Elvires, quien es señalado de mover hacia el norte toda la droga que ingresa por Cabo Gracias a Dios.
Según este informante, custodias del penal ya habían intentado quitarle la vida a Escobar, pues en una ocasión de forma sorpresiva llegaron con intenciones de conducirlo al hospitalito local diciéndole que estaba enfermo, que sufría apendicitis, sin que el hubiera pedido atención médica. Refirió la fuente que Escobar empezó a gritar diciendo que lo querían matar y los custodios tuvieron que desistir de sus propósitos.
Es más, la fuente sostiene que Escobar también había pagado hasta un cuarto de millón de dólares a autoridades para lograr su libertad.
¿LO ELIMINARON POR SOPLÓN?
Con la captura de Escobar fueron detenidas otras cinco personas cuando llegaron al Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino para verificar el permiso de salida de un helicóptero en el que volarían a las fincas de éste en la frontera con Honduras. Y es por ello que aparentemente Escobar fue considerado como “el soplón” del grupo.
El helicóptero estaba en un hangar del aeropuerto y según la acusación de la Fiscalía en su momento, al practicarle la prueba de vapor Tracer 2 para la detección de partículas de estupefacientes, dio resultado positivo en la cabina del piloto y asientos traseros. Pero uno de los informantes alegó que no hubo tal prueba positiva y fue por ello que únicamente lo sentenciaron por lavado de dinero y crimen organizado.
De acuerdo a los comentarios de internos a uno de los abogados de Escobar, fueron cinco los disparos que efectuó Sánchez Bustos.
De los proyectiles disparados, tres impactaron contra Escobar y otro balazo dio contra uno de los funcionarios. Luego, el arma de Sánchez Bustos se le enconchó y los custodias aprovecharon para neutralizarlo.
Ayer se rumoró que el arma utilizada no es una Makarov, como dijeron en un comunicado el viernes pasado las autoridades del Ministerio de Gobernación, sino que se trata de una pistola calibre 9 milímetros.
Al caer herido Escobar, hubo presos que intentaron auxiliarlo, pero los guardas no lo permitieron y el hombre estuvo tendido por cerca de una hora, confiaron las fuentes. Es más, a uno de ellos que hasta forcejeó por ayudar a su amigo, uno de los custodias lo suspendió por el aire con los dedos presionados en la garganta, que lo lastimó al extremo de que todavía ayer no podía hablar.
PRESOS AFLIGIDOS
El funcionario de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Pablo Cuevas, confió que a través de uno de los abogados de internos extranjeros que guardan prisión por narcotráfico, conoció que existe preocupación por la inseguridad que éstos podrían estar pasando en la cárcel.
“Dice que ellos perciben que no les están garantizando la seguridad y es responsabilidad de la autoridad penitenciaria salvaguardar la integridad física de ellos”, apuntó Cuevas, quien señaló que esos internos “tienen enemigos”.
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