Todo empezó con los dolores de parto el 10 de febrero de 2003 en la ciudad de Somoto, cerca de la frontera con Honduras. La mujer, que en ese momento tenía 25 años, hizo lo que se supone debe hacer toda futura madre: acudir periódicamente a los centros de salud para “tener un parto sin problemas”.
La joven ignoraba que en esa ocasión, contrario a su otro parto, este no sería como se lo esperaba, sino el inicio de una nueva etapa en su vida. Horas después de haber llegado al hospital de Somoto, por negligencia de los médicos, su hija Laydi Gisell nacería con parálisis cerebral a causa de una hipoxia (falta de oxígeno).
“Llegué el 10 de febrero a las tres de la tarde y me dijeron que esperara. Cuando eran las 12 de la noche se me quitó el dolor, les dije a los doctores de eso y me dijeron que me esperara otra vez, que pronto llegaría la ginecóloga, pero no fue así. Llegó hasta las siete de la mañana y me revisó, ahí fue cuando me metió a la sala de parto y nació. Pero ellos no me dijeron que le falta de oxígeno la había perjudicado, solo me la dieron y ya”, explicó María Evangelina López.
La madre dice que jamás en su vida había escuchado esa palabra, pero entendió su significado cuando comenzó a notar que su hija presentaba “un comportamiento extraño” cada vez que la acostaba en su cama.
Aunque no ha sido fácil, ahora su hija Lady Gisell, de 8 años, ha comenzado a evolucionar. Ya mueve la cabeza a voluntad, se arrastra por el piso, come “cosas duritas” y está asistiendo a clases, donde ha obtenido excelentes calificaciones.
LA CASA
En este centro atienden a 234 niños con diversas discapacidades. Además se evalúa y diagnostica a los menores.
“Con el ultrasonido buscamos si existe una lesión en alguna parte del cuerpo, puede ser el cuello o la columna. Con el electroencefalograma medimos la actividad eléctrica en el cerebro para evaluar daños, de modo que el neurólogo pueda decidir el tipo de tratamiento que necesitan”, explico Aída Mosher, coordinadora técnica del centro de Ocotal.
“Estamos haciéndole también audiometrías para medir el nivel de audición que tienen, en este caso, entran en una cabina donde no se escucha ningún tipo de ruido”, agrega.
Y si el caso lo requiere, efectúan exámenes en la sede de la fundación en Managua.
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