Estaba en la flor de la vida y rodeada del amor de sus dos pequeños hijos, de 5 y 8 años de edad.
Los días de Maykeling Hernández Jarquín, de 26 años, se sustentaban en la esperanza, dicen, de ver crecer a sus dos amores como acostumbraba llamar a sus hijos, pero recientemente había iniciado una relación amorosa con un joven que, según sus familiares, acaparaba el tiempo y la vida de Hernández.
Con las manos temblorosas y con un tono de profunda tristeza en la voz, Marina Largaespada, de 58 años, abuela materna de la joven, recuerda el día en que su nieta llegó con los niños a visitarla un fin de semana y los dejó ahí para salir con su pareja y dijo que volvería por ellos el lunes siguiente
“Se está haciendo un esfuerzo de todas las organizaciones que trabajamos en pro de la mujer para emplear políticas de género con los jueces y juezas que están facilitando la justicia con las mujeres víctimas de violencia, para que ellos tengan la conciencia de que esta mujer no puede estar esperando toda una vida para que condenen a su agresor”, dijo Anielka Ocón, del MMMEC.
También señalaron que el recurso de la mediación no debería ser utilizado en estos casos, ya que en tres de los cinco casos de femicidios, registrados en los últimos tres años en Ciudad Sandino, las víctimas mediaron con sus agresores.
“Estamos en contra de la mediación porque es un factor determinante para que la violencia se profundice en el entorno de esa pareja. Con la mediación es como dar el perdón al agresor. En el caso de Ciudad Sandino en unos tres asesinatos las mujeres han mediado producto de la presión familiar o del hombre”, detalló Rodríguez, de Amifanic.
Anielka Ocón, del MMMEC, insistió en que se debe fortalecer el sistema judicial para atender los casos de violencia en contra de las mujeres.
“Al llegar a la vía judicial los casos se paralizan. Con la reprogramación de juicios a más no poder, que porque se fue la luz, que por la falta de un testigo o de la otra parte, que porque venció el término entonces la mujer desiste de la denuncia”, recalcó.
LA PRENSA buscó en reiteradas ocasiones la versión de la juez Local Penal de los Juzgados de Ciudad Sandino, Karen Fuentes, pero no pudo ser abordada.
El año pasado 89 mujeres fueron asesinadas por sus parejas.
[/doap_box]
Ese lunes 11 de abril de este año Hernández nunca llegó y quienes aparecieron por la puerta de la casa de su abuela fueron unos oficiales de Policía para avisar que el cuerpo de la joven había sido encontrado con una soga atada al cuello en el interior de su vivienda en Ciudad Sandino.
Según la abuela de la joven, aunque la escena donde fue hallado el cadáver indicaba aparentemente que se trataba de un suicidio, ella asegura que su nieta fue asesinada, ya que su cuerpo y rostro presentaban múltiples golpes y moretones.
El dolor de la familia se agudizó más al conocer el dictamen de Medicina Legal que reveló que Hernández no murió por ahorcamiento como parecía en las circunstancias en las que encontraron el cuerpo.
Marina Largaespada respira profundamente para continuar el relato, mientras dos de sus nietos en silencio observan con atención a la señora cuya mirada se pierde en el retrato de Maykeling.
A la par de la foto de la joven, doña Marina ha puesto una vela encendida.
Ella comenta que esa luz representa la esperanza que mantiene la familia para que se esclarezca la muerte de Maykeling.
“Nosotros sabemos que ella no se suicidó. Ella estaba totalmente golpeada y quien la mató trató de hacernos creer que ella se suicidó, pero no fue así”, dice la señora.
El subcomisionado Carlos Espinoza, jefe del área de investigaciones del Distrito Diez de Policía en Ciudad Sandino, confirmó que la mujer fue asesinada, pero que no cuentan con las pruebas suficientes para incriminar al principal sospechoso que es la pareja de la víctima.
En lo que va del año al menos unas cuarenta mujeres fueron asesinadas por sus cónyuges, según datos del Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra (MMMEC).
En el municipio de Ciudad Sandino, a tan solo 13 kilómetros de la capital, existe una alerta roja por la violencia en contra de las mujeres que se ha desatado en los últimos tres años, donde unas cinco mujeres han muerto a manos de sus compañeros de vida.
ASÍ PIENSA LA JUVENTUD
Además de las materias que llegan a recibir en los salones de clases los estudiantes de secundaria, también inician en ese lugar sus primeras experiencias sentimentales.
Por los pasillos del colegio Juan Bautista Arríen se observan varias parejas de novios con el uniforme escolar. Ninguno de ellos ha recibido charlas sobre el problema de la violencia porque el sistema educativo no lo incluye en el programa escolar.
La adolescente de iniciales J.M.R.B., de 14 años, está en primer año de secundaria en un colegio público de Ciudad Sandino y ya tiene dos años de tener novio.
Ella comenta que su sueño es ser abogada, sin embargo dice estar dispuesta a renunciar a eso si su pareja se lo pidiera.
La estudiante recuerda que su mamá le dio permiso de tener novio desde los 12 años porque el muchacho asiste a la misma iglesia que su familia y que de esa misma forma su progenitora conoció a su padre, quien las abandonó hace más de siete años después de vivir con ellas durante un tiempo en que les dio maltrato.
“Quien pega una vez lo hace dos veces. Pero cuando uno ama es difícil separarse de alguien y yo no sé si lo dejaría (al novio) si llegara a pegarme”, expresa la adolescente.
La adolescente de 15 años de iniciales E.V.R., en cambio, dice que ella quiere ser ama de casa como su madre.
“Cuando me case quiero que me mantengan así como mi padrastro mantiene a mi mama. Aunque yo estudie o trabaje quiero que mi esposo me compre todo y mantenga la casa”, dijo la adolescente.
Según Gladys Urtecho, oficial de proyectos del Movimiento de Mujeres María Elena Cuadra, más allá de atender los casos de violencia intrafamiliar urge fomentar una cultura de prevención de la violencia, principalmente en la adolescencia.
Para Anielka Ocón, del MMMEC, es fundamental que desde el noviazgo las adolescentes y jóvenes identifiquen si existe violencia dentro de esa relación, ya que si hay algún indicio de maltrato las probabilidades apuntan a que en el futuro sean agredidas dentro del matrimonio.
Según Reina Rodríguez, directora de la Asociación de Mujeres para la Integración de la Familia en Nicaragua, la mayoría de mujeres desconocen los diferentes tipos de violencia que pueden ejercer los hombres en las mujeres, que van desde una ofensa verbal hasta la muerte.
Una de ellas es esta mujer. Promete una entrevista. Me acerco a su casa. Mira el reloj nerviosa. La llaman a su celular. Contesta. La llaman al número convencional. Hace lo mismo. Es la misma persona. Quiere comprobar si es cierto que está en su casa. Le avisa que llega pronto. No podrá hablar mucho. Debe tener lista la cena, si no el marido “se puede enojar”.


Ver en la versión impresa las páginas: 12 A