La selección de Brasil manejó el desafío de principio a fin ante Venezuela, pero no desordenó las líneas defensivas de la Vinotinto y terminó sin goles, en el primer partido del grupo C de la Copa América Argentina 2011, ayer en el Estadio Único Ciudad de La Plata.
El técnico brasileño Mano Menezes prometió equilibrio y cumplió. Pato, Robinho, Neymar y Ganso tuvieron deberes y responsabilidades con el equipo. Le imprimieron velocidad y creatividad a la ofensiva. Pero sus funciones de atacantes no los limitaron. Presionaron constantemente al rival para recuperar el balón.
Nunca antes la Vinotinto había sumado puntos ante la canarinha en Copa América.
En los cuatro duelos anteriores el saldo era de cuatro caídas con un gol a favor y 19 en contra.
El próximo rival de Brasil es Paraguay el próximo sábado, en tanto Venezuela va contra Ecuador el mismo día.
La tropa brasileña es favorita para dominar el grupo, pero necesita mejor definición.
Para Venezuela este empate es una motivación para sus futuros compromisos.
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Los argumentos ofensivos de Brasil fueron superiores a los de Venezuela. Cada vez que se juntaron Pato, Neymar, Robinho y Ganso en los tres cuartos de cancha, la zaga Vinotinto la pasó mal. Sufrió. Los atacantes cariocas jugaron con los ojos cerrados y al primer toque. No le daban tiempo al rival para reaccionar. Así lo demostró en contragolpe.
Daniel Alvés desbordó en velocidad por la banda derecha. Entró al área y centró sobre el césped. Pato (26’) recibió el pase y de primera intención la estrelló en larguero. El atacante del Milán protagonizó la segunda ocasión de gol de Brasil. El punta brasileño se asoció con su compañero de equipo Robinho (38’), quien superó con el disparo al arquero Renny Vega, pero el defensa Oswaldo Vizcarrondo se barrió y la sacó.
Los jugadores brasileños reclamaron un mano sin embargo el árbitro Raúl Orozco interpretó que el esférico le pegó en el pecho.
La intensidad del ataque de la “Canarinha” fue nutrida en la primera parte.
Llegaron constantemente a la cabaña de Vega y no se crearon los espacios para finalizar las jugadas. Hicieron cinco disparos de los seis que realizaron en todo el desafío.
Venezuela no se presionó. Su prioridad era mantener su portería intacta, sin renunciar al ataque y su filosofía de juego. Cuando tuvieron el balón lo condujeron con criterio. Salieron tocando desde atrás y lo reventaron hacia adelante cuando Pato o Neymar presionaron.
La Vinotinto fue fiel a sus sistema de juego 1-4-4-2 y le sirvió porque no recibió goles. No se salió de él. Aunque el técnico César Frías aplicó una variante táctica ofensiva (1-4-3-1-2) para crear peligro al contraataque. Sacó a Juan Arango de la línea de cuatro y lo colocó de enlace para que abasteciera a Fedor y Rondón en punta.
La variante no se percibió con regularidad porque pocas veces lograron finalizar con éxito el contraataque.
En la segunda parte el técnico Frías fue más táctico. Cambió el sistema de juego a un 1-5-4-1, principalmente en los minutos finales para cerrarse. Por eso Brasil careció de profundidad y precisión al dar el último pase. No pudo culminar las jugadas ofensivas y no tuvo espacios para ensayar larga distancia.
Los cariocas debían ganar por las virtudes de su plantel. Pero el futbol es de goles, no de simpatía. Por eso Venezuela sacó un punto justo.
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