Una red que empieza por narcotraficantes libres y concluye en custodios del Sistema Penitenciario de Tipitapa se destapa tras el asesinato del reo Pastor Antonio Escobar Duarte el pasado viernes, revelaron algunas fuentes.
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El herido falleció minutos después durante el traslado a un centro hospitalario, señaló el comunicado oficial que emitió el Ministerio de Gobernación, el que indicó que también salió herido levemente un custodio del penal.
Este hecho aislado e inusual se encuentra siendo investigado por las autoridades del Sistema Penitenciario Nacional y la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, apunta el comunicado.
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Uno de estos informantes ligado al Penal, aseguró que cerca de tres custodios están involucrados como “facilitadores” del crimen, ya que el arma que utilizó Douglas Sánchez Bustos, de 44 años, “solo pudo ser introducida con el consentimiento de los oficiales que vigilan constantemente al reo”.
Según la fuente, el autor del hecho se mantenía en la Galería Ocho, bajo régimen de alta seguridad, pero “por casualidad” estaba afuera en el pasillo principal esperando con un arma a la víctima que salía de una visita conyugal.
De manera extraoficial también se logró conocer que había dinero de por medio en el asesinato. Se trata de seis mil dólares que pagarían narcotraficantes libres a Douglas Sánchez Bustos, quien tenía una pena de 25 años de prisión por asesinato.
INTERROGADO EN OFICINAS DE AUXILIO JUDICIAL
Sánchez Bustos se encuentra en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ) donde se le interroga sobre la manera en que consiguió la pistola Makarov y quiénes están involucrados en el crimen.
“Lo que pasó el viernes es señal de negligencia de la dirección superior, porque ellos no le ponen mente a la inseguridad, el Penal está saturado. Los reos deben tener un lugar aparte, deberían construir módulos de seguridad para dividir a los narcotraficantes, ladrones y asesinos porque al final todos están revueltos y más casos de violencia se podrían dar”, detalló la fuente.
El exjefe del Sistema Penitenciario Nacional, José Lumbí, aseveró que un asesinato como el ocurrido el viernes por la tarde jamás se había dado y que esa situación solo confirma los altos niveles de inseguridad que tiene el Penal.
“Se tienen que evaluar los actuales procedimientos de requisas, revisar las medidas de seguridad e investigar a fondo cómo ingresó el arma al penitenciario”, comentó Lumbí.
Por su parte Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), lamentó que el Ministerio de Gobernación le ha cerrado las puertas a la organización.
“No nos dejan entrar al penitenciario. En Gobiernos anteriores nos avisaban cuando ocurría algo así, pero ahora cualquier opinión podría ser en el aire y basada en hipótesis porque no tenemos acceso a realizar una evaluación”, detalló.
LAMENTABLES LASPÉRDIDAS HUMANAS
Para Núñez es lamentable que ocurran muertes dentro del penal.
“Cualquiera podría morir encerrado en esas celdas infrahumanas, ya sea porque no fue atendido cuando presentaba dificultades de salud o por el hacinamiento”, agregó.
La presidenta del Cenidh consideró el asesinato del reo como una revelación de la crisis en la que se encuentra el sistema penitenciario, debido a los escasos recursos que el Gobierno actual le asigna.
“La Policía tiene que investigar muy bien si hay un comportamiento inadecuado de los custodios. Sabemos que hay condiciones precarias en el penal, tales como hacinamientos en las celdas y corrupción. Se debe determinar si el arma ingresó a la cárcel por tráfico de los parientes o si fue que desarmaron a un oficial del penitenciario”, comentó Núñez.
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