Dos muchachos fueron condenados ayer a treinta años de prisión por el asesinato y robo agravado ocurrido en una finca de la comarca Los Membreño, donde le quitaron la vida a María Cristina Guido, de 30 años y a su niña de 3 años.
El crimen ocurrió hace dos años. Noel Ernesto Altamirano Méndez, de 23 años, originario de dicha comarca, y David Enrique Carazo Díaz, de 19, originario de la Cruz del Paraíso, ni se inmutaron al escuchar la lectura de su sentencia.
Ambos cumplirán treinta años de prisión que es lo máximo contemplado en la Constitución.
En la conclusión de juicio la condena fue de 45 años. Veinte años por cada uno de los asesinatos y cinco años por el robo agravado.
Según la acusación, el día del asesinato, aproximadamente entre el mediodía y las 2:00 p.m., los muchachos haciéndose acompañar de un menor de edad forzaban la puerta de un apartamento cercano al patio frontal de la finca.
POR RECLAMAR
Dicho apartamento estaba solo, pero al frente separado por un corredor de tierra estaba otro cuarto humilde donde Guido dormía con su niña. Ella trabajaba en la finca.
Guido al escuchar ruidos se levantó y sorprendió a los tipos luchando por meterse al inmueble para apropiarse de los bienes ajenos.
La afectada les reclamó y forcejeó con los delincuentes, quienes al ver la resistencia la agredieron a machetazos y con un martillo le dieron en la cabeza.
Los sujetos también agredieron a la niña de 3 años que observaba como golpeaban a su progenitora. La menor también fue golpeada con un martillo en la cara y la cabeza.
Los sujetos se llevaron una computadora, un reproductor de DVD, un juego de Play Station y alhajas de plata.
Los dueños de la propiedad salían diario a un negocio de tragamonedas que tenían en el Mercado Oriental y regresaban como a las 6:00 p.m. Ese día por la mañana había salido toda la familia a realizar compras navideñas.
Amalia Rodríguez junto con sus hijos y Róger Blanco, propietarios de la finca, regresaron a las 6:00 p.m. para preparar el convivio navideño, cuando encontraron a la niña ensangrentada aún moviéndose. La madre ya había muerto.
Según las declaraciones de testigos, en la finca constantemente se metían a robar cuando no se encontraban los trabajadores.
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