CORRESPONSAL/RIVAS
Uno de los tramos isleños donde sus pobladores comienzan a sentirse cercados por rateros y consumidores de drogas es entre Tilgüe y Santa Cruz, donde antes sus habitantes acostumbraban a dejar al aire libre sus cosas.
Ahora, hasta las pulperías como la de doña Auxiliadora Ortiz tienen que cerrar con verjas de hierro el negocio y no volver a dejar nada al alcance del público.
“Aquí hace dos años se me metieron a robar y se me llevaron un montón de cosas. Otro día tenía diez libras de queso y cuando las busqué, ya no estaban. Hace diez años aquí era una belleza, había respeto a lo ajeno, pero ahora hay mucho licor, muchos jóvenes sin hacer nada, y creo que los padres ya están comenzando a perder el control de sus hijos, como pasa en el resto del país, y aquí antes los jóvenes obedecían fielmente a sus padres, y eso nos daba paz y tranquilidad”, dijo Ortiz tras las verjas de su pulpería.
El Instituto Nacional Ladislao Chwalbinsky, de Altagracia, no escapa a los cuestionamientos del posible repunte del consumo de alcohol, droga y hasta de escándalos por pleitos entre alumnos y personas ajenas al centro de estudio.
El profesor Melvin Aguilar Gutiérrez dijo que han habido casos aislados en el colegio motivados por el alcohol.
“Tenemos un caso donde un exalumno llegó ebrio a un aula de clase a agredir a un estudiante, el alumno se defendió y el agresor salió golpeado. La Policía llegó al lugar, detuvo al involucrado y ahora tenemos más presencia de la Policía”, detalló.
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