Taller del Maestro

Dios tiene propósitos para la vida de toda criatura que viene a esta Tierra, y uno de los principales es que todo niño o niña que nace tenga una vida feliz.

Paternidad Responsable: El Gran Reto

Dios tiene propósitos para la vida de toda criatura que viene a esta Tierra, y uno de los principales es que todo niño o niña que nace tenga una vida feliz.

Dios hace su parte, da la vida, y delega en los padres terrenales la responsabilidad de contribuir a que el propósito sea realidad, en el libro de proverbios, capítulo 22 versículo 6, nos dice a los padres: “Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.

Este es el primero y gran reto que debemos asumir como parte de la paternidad responsable. Sin embargo, la realidad nos indica que una proporción importante de padres se limita a ser padres biológicos, a engendrar hijos, guiados por propósitos que nada tienen que ver con paternidad responsable, tales como: el machismo imperante en el comportamiento de muchos hombres, o embarazos como consecuencia de relaciones extramaritales.

También existen otras causas que atentan contra la paternidad responsable, tales como: divorcios, sean emocionales o legales, que dejan heridas profundas en los miembros de la familia víctima de este mal y también hoy estamos presenciando alta incidencia de hijos que se quedan sin figura paterna, debido a migraciones en búsqueda de mejorar la calidad de vida.

Ser padre no es fácil, para serlo hay que tener amor incondicional en el corazón por los hijos, ese amor, como dice el apóstol Pablo en la 1ra. Carta a los Corintios capítulo 13: “Es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;  no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”.

El padre responsable, lleno de amor incondicional, es capaz de ponerse al frente de las necesidades, espirituales, emocionales y materiales de sus hijos, y librar las batallas que sean necesarias, y vencer el cansancio y la adversidad para sacar adelante a sus hijos, principalmente dándoles la instrucción debida, para que en la etapa de adultos, sean útiles a la sociedad, buenos hijos, buenos esposos o esposas, y buenos padres.

En este punto queremos enfatizar que la paternidad responsable pasa por ser buen esposo, y ser buen esposo pasa por ser buen hijo, ser buen hijo se resume en practicar el quinto mandamiento.

Hoy queremos exhortar a los padres, a ejercitarse en la paternidad responsable, a esforzarse por instruir a sus hijos en principios y valores establecidos por Dios. Para ello, es necesario poner en práctica y enseñarles acerca del orden de prioridades correctos en la vida: primero Dios; segundo la familia; tercero el trabajo; cuarto las actividades religiosas y sociales.

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