LA HAYA/TRIPOLI/EFE/AFP
- Los rebeldes consiguieron una victoria estratégica en Libia, donde ayer se cumplieron 101 días desde el inicio de las operaciones aéreas internacionales, cuyo mando pasó a la OTAN el 31 de marzo.
La revuelta en Libia ha causado miles de muertos según el fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, y ocasionó la huida de casi 650,000 libios y el desplazamiento en el interior del país de otros 243,000, según la ONU.
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El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, calculó ayer que la detención del líder libio Muamar Gadafi podría no tardar más de dos o tres meses, tras anunciar que representantes del gobierno interino de Libia, regido por los opositores al régimen, le han expresado su “voluntad de ejecutar el arresto”.
“No pienso que tengamos que esperar mucho, quizá dos o tres meses”, dijo Ocampo.
El fiscal reconoció que hay una “urgente necesidad” de una negociación en Libia para poner fin al conflicto civil que vive el país desde febrero.
Ocampo considera que el “entorno cercano” de Gadafi puede ayudar a detener al dirigente libio. “El entorno cercano a Gadafi es la primera opción. Pueden ejecutar las órdenes de arresto: deben elegir entre ser parte del problema y correr el riesgo de ser perseguidos, o pueden ser parte de la solución”, declaró el fiscal argentino en conferencia de prensa en La Haya.
Recordó también a las autoridades libias que aunque no sean parte del Estatuto de la CPI, sí deben cumplir con los mandatos del Consejo de Seguridad de la ONU, que es quien remitió el caso de Libia a la fiscalía de la corte.
“Si Gadafi viaja a un Estado parte (de la CPI), será arrestado”, afirmó Ocampo, quien recordó que su oficina sigue investigando presuntos crímenes en Libia.
Los jueces de la CPI ordenaron el lunes la detención de Gadafi, su segundo hijo, Saif el Islam, y su cuñado Abdulá el Senusi, quien es el jefe del espionaje del régimen.
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