CORRESPONSAL/JINOTEGA
- El nuncio apostólico, monseñor Henryk Jósef Nowacki, destacó la importancia de las reliquias de Juan Pablo II y dijo que: “Viajó por el mundo a buscar a sus ovejas, abierto a todas las personas. Emanaba de él paz y tranquilidad porque fue un ángel enviado por Dios y cuando la gente estaba frente a él, estaban frente a un verdadero santo”.
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Centenares de jinoteganos hicieron largas filas desde el mediodía de ayer para venerar las reliquias de Juan Pablo II: una gota de sangre sobre una cruz y una sotana, que se exponían en la catedral San Juan.
La misa concelebrada por el nuncio apostólico, monseñor Henryk Jósef Nowacki; el obispo de Jinotega, monseñor Carlos Enrique Herrera Gutiérrez y todos los sacerdotes de este departamento, sirvió a la vez para conmemorar los seis años de monseñor Herrera al frente de la Diócesis de Jinotega.
Se confirmaron 35 niños, niñas y adolescentes y renovaron el compromiso a 45 ministros de la comunión.
JUAN PABLO 11 “NUNCA TUVO MIEDO”
El nuncio manifestó que “Juan Pablo II nunca tuvo miedo para recordar a los hombres, sus responsabilidades, valores morales. No tuvo miedo para defender la dignidad del hombre, no tuvo miedo para defender la vida, no se detuvo ante sus enfermedades, visitó y abrazó a los leprosos, se inspiraba, los acariciaba y no temía por su salud, porque el amor a Jesús fue más grande que su salud”.
Recordó que Juan Pablo II visitó 160 países, en viajes apostólicos y dos veces estuvo en Nicaragua. “La coherencia entre su palabra y la vida es la mejor prueba de la validez de lo que ha proclamado y escrito y anunciaba el evangelio, con gran humildad, dándonos un ejemplo, cómo debemos vivir, cumpliendo la voluntad de Dios amando al prójimo”, concluyó el nuncio apostólico.
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