1. CONFÍA EN ÉL Y DEMUÉSTRASELO
Si todas las noches eres tú la que acuna al bebé hasta que se duerme, porque tienes asumido que eres quien mejor sabe hacerlo, les estás quitando tanto al bebé como a su papá la posibilidad de esta experiencia. Quizás la primera, la segunda y la tercera vez se notará la falta de práctica, pero finalmente encontrará la forma de estrechar a la criatura entre sus brazos, y aprenderá a mecerlo.
2. NO PIENSES QUE HAY UNA SOLA MANERA DE HACER BIEN LAS COSAS
Muéstrale, dale a conocer las tareas que son necesarias. Infórmale de las herramientas que tiene a su alcance para realizarlas y respeta su forma personal de llevarlas a cabo. Hombres y mujeres no somos iguales, pero con la presencia y las actitudes propias de tu pareja se enriquece el mundo del niño, porque le aporta otros puntos de vista.
3. COMPARTIR
Trata de compartir y complementar las actividades dentro del hogar y en relación con los niños. Partir de la base de unas “normas de conducta” con las que ambos estén de acuerdo y hacerse “cómplices” al momento de conseguir que los niños se adapten a esas disciplinas. No es bueno que sea siempre el padre o la madre quien se encargue de las tareas más “problemáticas”, como recoger los juguetes, etc y al otro le toquen las partes más lúdicas como salir de paseo. Ayúdale a involucrarse como padre en todas las facetas de la educación de sus hijos.
Fuente: mujer.com
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