CARACAS/EFE
El Gobierno venezolano mantenía ayer en sitio militar a la prisión El Rodeo II, cercana a Caracas, donde un millar de presos liderados por varios mafiosos fuertemente armados, estaban atrincherados desde hacía cuatro días.
Desde que unos 5,000 miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GBB, policía militarizada), iniciaron hacia el amanecer del viernes un operativo para desarmar a los reclusos de la prisión de El Rodeo I y su vecina Rodeo II, dos militares y un preso fallecieron y 22 soldados han sido heridos.
Estas “son las cifras oficiales hasta esta hora, pero no podemos aportar cifras de El Rodeo II en tanto y cuanto no ingresemos y no nos permitan hacer la requisa y ver lo que allí ha pasado”, informó ayer el ministro del Interior, Tareck El Aissami.
El Aissami indicó a la emisora caraqueña Unión Radio que, de acuerdo a la información suministrada por un reo de El Rodeo II que logró salir de esa penitenciaría, puede haber más muertos por las propias mafias violentas de la cárcel.
Según el testimonio del recluso, los líderes de esa cárcel asesinaron a algunos internos que levantaron su voz de protesta a favor de la intervención gubernamental, dijo el ministro.
El viceministro del Interior, Néstor Reverol, detalló al inicio de la operación que en ambas cárceles había un total de 4,711 presos y que 3,524 de ellos colmaron los patios para desmarcarse de quienes se atrincheraron para resistir la operación.
Alrededor de 2,500 de estos últimos fueron trasladados el fin de semana a prisiones del interior del país, en tanto que el millar y medio restante se atrincheró en una edificación de El Rodeo II.
La operación de desarme fue ordenada después de que en los días previos murieran 22 personas y 14 resultaran heridas en El Rodeo I, como consecuencia de un enfrentamiento entre bandas.
Familiares de los presos se quejaron ayer de la falta de información, pese a que el ministro El Aissami anunció la conformación de un comisión con diez representantes de los familiares para mantener “un flujo de información de primera mano” y así evitar, señaló, que los medios de comunicación los manipulen.
“Anoche fue que medio pudimos saber algo de alguno, pero no es uno ni dos, son miles de personas que no sabemos sobre ellas (…); de mi familia no sé todavía, (…), son contadas las personas que saben de sus familiares”, dijo Francis González, hermana de uno de los presos.
“Los muchachos se quieren rendir y los guardias lo que hacen es zumbarles plomo y plomo (en el Rodeo II), porque ellos quieren acabar con esos muchachos”, aseguró a su vez Marisol Muñoz.
El ministro El Aissami insistió en que los jefes de los amotinados “persisten en actitud hostil y han negado posibilidad de diálogo”.
El Aissami está en la mira de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la alianza que aglutina a la oposición a Chávez en la Asamblea Nacional, que pide su dimisión por la crisis carcelaria y por “el aumento de la inseguridad en Venezuela (…)”, según un comunicado.
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