TÚNEZ/AFP
El juicio del expresidente tunecino, Zine El Abidine Ben Alí, comenzó este lunes en Túnez con la ausencia del acusado, que había refutado de antemano los cargos retenidos contra él, constató un periodista de la AFP.
Una cierta confusión precedió la llegada de los magistrados a la abarrotada sala del tribunal de primera instancia de Túnez. Un hombre que expresaba a voces su descontento fue evacuado.
Varios diarios calificaron el juicio de «histórico». «Por primera vez de nuestra larga historia un presidente convertido en dictador, predador y sanguinario será juzgado», escribió Tunis-Hebdo.
Unas 50 personas estaban concentradas frente al Palacio de Justicia: algunas de ellas eran favorables al juicio y otras lamentaban que el ex hombre fuerte de Túnez, refugiado en Arabia Saudita desde el 14 de enero, no se siente en el banquillo de los acusados.
«¿Qué van a juzgar? ¿Aire? No tiene ningún sentido», lanzó Mohamed Salah Zaalouni, un camarero veinteañero cerca del tribunal.
Laabidi Farid, de 74 años, estima que habría que haber empezado por los asuntos más importantes, es decir la responsabilidad del ex presidente en la muerte de unas 300 personas durante la represión de la revuelta que lo obligó a dimitir.
Es la primera de una larga serie de acciones judiciales contra él. En esta ocasión se juzga a Ben Alí y a su esposa Leila Trabelsi por el hallazgo de grandes cantidades de dinero y de joyas, así como de armas y de droga en dos palacios.
En vísperas del juicio, Ben Ali rebatió, a través de su abogado libanés, las acusaciones que pesan sobre él.
Uno de sus abogados de oficio tunecinos afirmó a la AFP que pedirá un aplazamiento del juicio para preparar la defensa y hablar con el detenido, lo que todavía no ha podido hacer.