Especialistas en el área económica y analistas del sector energético coincidieron en que las alzas de los combustibles son un factor influyente en las tarifas energéticas, situación que pone en riesgo el crecimiento económico y las inversiones del próximo año.
El economista Adolfo Acevedo explicó que la situación económica para el próximo año en el país se torna con una gran incertidumbre, porque el golpe que podría significar este aumento tarifario puede llegar a ser paralizante, sobre todo para las futuras inversiones de proyectos ya programados en todos los sectores.
Acevedo explicó a LA PRENSA, vía correo electrónico, que el alza en las tarifas de energía puede paralizar decisiones en lo referido a inversiones, porque tendrían que valorarse los costos de las mismas en los proyectos.
“Esto puede paralizar la adopción de decisiones de inversiones al verse amenazados por la incertidumbre acerca de cuáles serán los costos futuros de ejecución y operación de los proyectos. Los bancos pueden incrementar todavía más su cautela en el otorgamiento de créditos, porque no se sabrá a ciencia cierta cuál será el impacto de este aumento sobre la situación financiera de las empresas y sobre la actividad económica del país”, dijo Acevedo.
“Los consumidores pueden decidir posponer sus decisiones de gasto para anticiparse a este futuro golpe”, agregó el economista.
COSTOS REALES
César Zamora, gerente general de la empresa Corinto Power, S.A., explicó ayer que los cálculos establecidos por el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) son claros, porque esos son los costos reales de la generación térmica en el país con los precios proyectados en 100 dólares del fuel oil.
“El precio promedio de compra de los combustibles es de 100 dólares. Es el combustible el factor que incide de forma directa en los cálculos de la tarifa, ya que los otros factores como el transporte son costos fijos”, afirmó.
Según las explicaciones que dio el presidente del Consejo Directivo del INE, David Castillo, en esta semana se tuvo que hacer un ajuste del 41.8 por ciento, porque es el acumulado que se viene registrando durante los primeros seis meses del año, a un promedio del 8 por ciento mensual.
Zamora señaló que cada mes la situación se ha comportado de forma diferente, porque hay meses que el combustible subió y otros que bajó, pero que en promedio por mes la tarifa se tuvo que haber ajustado un 8 por ciento.
ALBANISA ES EL BENEFICIADO
Fuentes del sector empresarial, que prefirieron el anonimato, afirmaron ayer a LA PRENSA que el dinero destinado para cubrir los desvíos tarifarios en este año, que sumarán 107 millones, serán dirigidos para mantener la tarifa estable, pero que al final de la cadena la gran ganancia se la llevan los distribuidores de combustible del país.
El mayor importador de combustible en el país es la empresa ligada al Frente Sandinista, Alba de Nicaragua, S.A. (Albanisa), que importa 10 millones de barriles de crudo por año, el 80 por ciento del consumo del país.
Según las proyecciones del INE, el aumento en la tarifa de energía suma el 41.8 por ciento, porque es un acumulado de seis meses porque la tarifa había estado congelada.
ALZA NO DEBIÓ PASAR DEL 11 POR CIENTO, DICE ANALISTA
Castillo dijo en esta semana que según las predicciones del mercado internacional de los combustibles, se espera que el petróleo baje de precio y que se pueda hacer una reducción tarifaria del 20 por ciento combinada con un subsidio menor a los 107 millones de dólares establecidos para este año.
Óscar Danilo Carrión, analista de temas energéticos, sostuvo ayer que de acuerdo con sus proyecciones, el aumento no debió pasar del 11 por ciento en el año.
“El aumento nunca debió ser tan brutal , considerando que la tarifa proyectada andaba 7 por ciento, con un barril de búnker en 90 dólares. Menos que el tema de los desvíos tarifarios lleguen hasta más de 100 millones de dólares, cuando siempre han andado en un máximo de 20 millones de diferencia por año: ¿A dónde van los restantes 87 millones?”, cuestionó
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