La Chureca será sólo un cuento de horror en una semana, cuando el sellado del vertedero se haya completado en su totalidad.
Hasta ahora, sólo hace falta sellar cinco de las 40 hectáreas que formaban el más terrible basurero a cielo abierto en todo el país. El último informe de la cooperación española confirma que el sellado ya está en su fase final y ayer la empresa española ejecutora de la obra, Tragsa, ya se encontraba realizando los movimientos de tierra para sellar la “última huella” del desastre ambiental.
La Chureca existe desde hace más de 40 años, al norte de Managua y a la orilla del lago Xolotlán. Como consecuencia, la basura se desparramaba al lago y los gases y los lixiviados o desechos líquidos generados por la descomposición de la basura causaban enorme contaminación ambiental.
Ahora, La Chureca ha renacido. Ya no tira desechos al Xolotlán y las orillas de las montañas de basura se han convertido en montañas verdes, con plantas especiales que permiten regenerar el suelo.

Encima, en la parte más alta del vertedero, sólo hay una vasta extensión de suelo que servirá para el funcionamiento del nuevo vertedero.
En una parte menor, aun queda basura y miles de recolectores informales.
“Ahora hasta viene más gente a recoger la basura, por eso este negocio ya no es bueno. Uno a penas saca para pagar la comida, ya no da para pagar el agua o luz”, cuenta Ortencia Velásquez, quien desde los 9 años trabaja como recolectora en La Chureca. Ella ahora tiene 39 años.
EL NUEVO FUNCIONAMIENTO
Aunque pareciera una técnica sencilla, el sellado de La Chureca es un trabajo complicado.
La primera fase consistió en remover y “aplanar” los desechos almacenados desde hacía décadas. Luego, se instaló la tubería que permitirá evacuar el metano y los lixiviados de la basura.

En un tercer momento, se colocó una capa de piedra poma que mide cerca de 70 centímetros de grueso.
Posteriormente, se colocó una capa geotextil y luego una lámina de poliuretano. Ambas capas permiten la impermeabilización del suelo y , como resultado, el agua de la lluvia no llegará hasta los cimientos de basura y la contaminación que se genere a lo interno no saldrá a la superficie, excepto por los canales establecidos.
Luego de colocar las dos capas, se vuelve a colocar una carpeta de suelo. Y aquí, el milagro de cómo la basura desaparece.
La inversión en el sellado de La Chureca, que también comprende la construcción de una planta procesadora de desechos y unas 258 viviendas para la población que vive dentro del basurero, supera los 40 millones de dólares financiados por la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid).
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A
