SAN JUAN/AFP
Barack Obama cumplió ayer una histórica y corta visita a Puerto Rico, la primera de un mandatario de Estados Unidos a este Estado asociado desde 1961, cuando llegó el presidente de ese entonces John F. Kennedy. Obama manifestó que los puertorriqueños tienen el futuro en sus manos.
“Cuando el pueblo de Puerto Rico tome una decisión clara, mi gobierno estará a su lado”, declaró Obama al llegar al aeropuerto Muñiz.
Obama recordó que Puerto Rico tiene la posibilidad de celebrar una serie de plebiscitos para definir si quiere seguir asociado a la metrópoli, como desde 1952, ser anexionado o lograr la independencia.
Obama, quien no tiene memorias de la visita de Kennedy, sí recordó: “Cuando vine aquí en campaña, que prometí que regresaría como presidente de Estados Unidos. Y aunque mi cabello esté un poco más gris estoy feliz de ser capaz de mantener aquella promesa al pueblo de Puerto Rico”.
La visita le servirá para movilizar al electorado hispano. Aunque los puertorriqueños en la isla no pueden votar en las presidenciales, sí lo pueden hacer aquellos que tengan residencia en un Estado continental. Se estima que 4.8 millones de puertorriqueños viven en Estados Unidos continental.
Obama conversó con el líder opositor Alejandro García Padilla, presidente del Partido Popular Democrático (PPD), defensor del Estado Libre Asociado (ELA).
Luego se entrevistó con el gobernador puertorriqueño, Luis Fortuño, en la histórica mansión de La Fortaleza, en San Juan.
Después se reunió con empresarios y políticos que pagaron entre 10,000 y 35,800 dólares para saludarlo y tomarse una foto junto a él. En esa actividad recaudó cerca de un millón de dólares para su campaña de reelección.
La visita de Obama dio lugar a manifestaciones. En el Viejo San Juan hubo marchas para reclamar la independencia de Puerto Rico, los protestantes portaron pancartas en las que se leía “Yankee go home”. Además, pidieron la liberación de presos boricuas en cárceles de EE. UU.
Por su parte los anexionistas realizaron una “exaltación de la bandera” estadounidense frente a la Asamblea Legislativa.
La Casa Blanca ha querido mostrar que la visita se enmarca en los esfuerzos del Gobierno por mejorar la situación económica en la isla, donde el desempleo supera el 16 por ciento, mientras que la media de EE. UU. es de 9.1 por ciento. Obama afirmó que las preocupaciones de los puertorriqueños son las mismas que las de los norteamericanos del continente.
El Congreso estadounidense también discute un proyecto de ley que autoriza un referendo para que los puertorriqueños voten sobre su futuro.
Fortuño declaró que la visita de Obama “no es una visita de Estado”, por lo que haría en la isla actividades similares a las que hace en cualquier ciudad norteamericana.
Por su parte el secretario de Asuntos para Estados Unidos del Partido Independentista (PIP), Manuel Rodríguez, manifestó que “la presencia de un presidente” estadounidense “de ascendencia africana en Puerto Rico (…) es un mensaje negativo pretender ser neutral en la colonia más antigua del mundo”.
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