Es un hecho que el Lago Xolotlán recibe todavía aguas residuales que llegan al cuerpo de agua por medio de la red de cauces de la capital y tuberías clandestinas, lo que alarga todavía aun más el proceso de saneamiento.
Alejandro González Bolaños, especialista en medio ambiente, consideró que es necesario que las autoridades de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) lleven a lo inmediato un plan que permita reducir las cantidades de aguas contaminadas que todavía recibe el Lago Xolotlán.
González manifestó que ha podido comprobar que en la red de cauces existen una serie de tuberías que salen de los barrios y asentamientos que son artesanales, que transportan aguas negras.
Además existe otra gran cantidad de tubería artesanal que está conectada a la red de drenaje pluvial (que recibe agua de lluvia) donde se descargan aguas negras de uso doméstico.
“Todavía hay una gran cantidad de agua que le cae al lago de Managua, por medio de una serie de conexiones ilegales que son colocadas de forma artesanal por los mismos pobladores. Toda estas aguas van directo al lago de Managua, porque no pasan por la planta de tratamiento de aguas residuales que “sanea” las aguas de red de alcantarillado sanitario. Esta contaminación alarga el proceso de limpieza del lago”, explicó.
HAY QUE PROTEGER
El especialista señaló que a lo inmediato era necesario establecer más mecanismos de protección de esta cuenca.
“Urge que las autoridades de Enacal diseñen planes para eliminar este tipo de conexiones, para eliminar los flujos de agua que le caen al lago, porque no podemos eliminar los cauces que fluyen al lago de Managua, porque son parte de su afluente. El punto es que se deben mantener libres de basura y de aguas contaminadas”, agregó.
Actualmente Enacal ejecuta las obras de construcción de infraestructura para 49 sistemas de agua potable y alcantarillado sanitario en 27 barrios de la capital, que son parte del Proyecto de Agua y Saneamiento de Managua (Prasma), financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por el orden de los 38 millones de dólares. El Prasma contempla la instalación de 76 kilómetros de tubería para agua potable.
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