Por Wilder Pérez y Anne Pérez
Como si fueran hormiguitas ante una avalancha de basura, estudiantes, pobladores y recolectores organizados han iniciado una hermosa y titánica misión: acabar con la basura
En los barrios del Distrito Seis y Siete de Managua los niños de las escuelas y los pobladores organizados en las brigadas ecológicas se juntaron en el proyecto Basmanagua, financiado por la cooperación italiana. En dos años los resultados no se han hecho esperar: eliminaron 18 de los 61 basureros ilegales que habían sido registrados en esos distritos.
En el Distrito Cinco de la capital hasta los caballos han sido de gran ayuda. Ahí, unos 17 recolectores informales con sus carretones y sus caballos visitan los barrios que nunca han sido atendidos por la municipalidad y recolectan los desechos que antes iban a parar a los vertederos improvisados.
La cooperativa Manos Unidas, como se nombraron de manera oficial los recolectores organizados, atiende a siete barrios de Managua. A lo largo del 2010 libraron a los cauces de la capital de recibir más de 300 toneladas de sobras domésticas.
La municipalidad capitalina también está tratando de promover la limpieza y desde el 2010 intensificó la entrega de bolsos para que los conductores y hasta los pasajeros de buses no tiren la basura por las ventanas de las unidades.
EL MITO DE TIPITAPA
A 21 kilómetros de Managua, sobre la Carretera Panamericana, Tipitapa era hasta hace poco una ciudad visiblemente sucia. Sus calles olían mal y por donde quiera asomaba la basura. Ahora se puede considerar limpio hasta el mercado.
César Palacios, director de Servicios Municipales, encontró la solución hace menos de dos años y está dando resultados graduales.
Palacios detectó que los inspectores de la limpieza no hacían su trabajo, entonces solicitó a los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) de Tipitapa que ellos fueran los fiscales de la basura. Que supervisaran la cantidad de desperdicios que tiraban los vecinos.
- Una alternativa contra la basura es el reciclaje. Todavía está en pañales en el país, pero cada vez es más notorio su impacto económico.
Desde el año pasado los recicladores están organizando empresas. Incluso empiezan a portar identificación para no ser confundidos con delincuentes.
Otros ya tienen sus propias empresas recicladoras. Hay puntos en cada distrito de Managua en los que se cambia un producto reciclado por determinados tipos de desechos.
Gracias a esa organización, una de las empresas recicladoras pasó de exportar un millón de dólares en materiales para reciclar, a 1.3 millones de dólares en solo un año.
El Fonare asegura que los recicladores son una fuerza que puede contribuir a la limpieza de las calles, y a la salud de los nicaragüenses.
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Los CPC son un órgano civil del partido de Gobierno que informa sobre los “movimientos” de cada habitante de un barrio. No es cómodo vivir así, pero al menos esta práctica en este caso parece estar dejando algo positivo.
Si un vecino echa mucha tierra en el saco de basura es denunciado.
Además, se aumentó a 75 el número de barrenderos de la ciudad, y se hicieron dos turnos de limpieza, uno por la mañana y otro por la tarde. Aún se pretende instaurar un turno nocturno.
En Tipitapa hay pocos botes de basura. Palacios dijo que se habían instalado 200, pero la gente los usó mal. Algunos fueron destruidos, pero otros, como el que estaba frente a la Iglesia, en el centro de la ciudad, se les arrojó hasta el cadáver de un perro pastor alemán.
Esto hizo ver a la Alcaldía que tenía que aplicar mano dura, pero también determinar a quién se le imponían las multas.
La pauta la dio el cargamento de basura que se agarró in fraganti durante la madrugada. Una empresa de productos variados de las más grandes del país, cuyas oficinas centrales están cerca del barrio Hugo Chávez, en Managua, intentaba enterrar un cargamento de cinco camiones llenos de comida y baterías vencidas. Habían llevado hasta una excavadora para consumar el entierro de desechos, que fue frustrado por inspectores de la Alcaldía de Tipitapa. La distribuidora fue multada con 1,500 dólares.
Palacios reconoció que hay dos puntos críticos todavía en ese municipio, pese a las campañas de limpieza que ha impulsado la Alcaldía, pobladores, Gobierno y empresas privadas. Los ubica frente a la Química Borden y en el puente de la Carretera Panamericana, por donde corre el río Tipitapa.
LA OBSESIÓN POR LA LIMPIEZA
En Nagarote estas cosas no se ven. La limpieza es una obsesión para la Alcaldía de ese municipio, que se ha llevado el título de Municipio Azul desde mediados de la década pasada, por mantener como un espejo esa ciudad.
La limpieza de Nagarote ha revalorado los lotes dentro de la ciudad. Un terreno que antes costaba mil córdobas ahora vale hasta 6,000 dólares, según cuenta Hugo Zapata, director de Servicios Municipales de ese municipio.
Ahora mismo las calles de Nagarote son un caos porque les están cambiando las tuberías de aguas negras, aún así sus calles se mantienen aseadas.
EL RECOGEDOR DE BASURA
Desde hace once años los habitantes del casco urbano del municipio de Potosí y de la comunidad El Limonal, en el ingenio azucarero Casur (antes Benjamín Zeledón), reciben el servicio de recolección de basura que presta con su carreta halada por bueyes, Francisco José Rodríguez, de 52 años.
Para realizar esta labor Rodríguez va acompañado por uno de sus seis hijos. Ante la necesidad de empleo inventó vender el servicio de recolección de basura a los pobladores del centro de Potosí, por la carencia que había de ese servicio.
Rodríguez recorre las cinco avenidas de Potosí, los lunes, martes, viernes y sábado, mientras que los miércoles viaja en su carreta hasta El Limonal y al ingenio Casur.
Con este servicio que presta “don Chico Rodríguez”, como le dicen en Potosí, se benefician unas 1,500 personas que sacan la basura en sacos, tarros, barriles. Ellos pagan solo 25 mensuales por casa.
Rodríguez dice que su sueño es conseguir un tractor para recorrer con más rapidez las calles por donde recoge la basura.
“Es difícil pensar que yo solo pueda conseguir para comprar un tractor, pero yo espero que algún día algún político o alguien con dinero me ayude a cumplir este sueño de tener mi propio tractor”, comentó.
Hace más de un año la Alcaldía de Potosí, que encabeza el alcalde liberal Cristóbal Leal Tijerino, comenzó a brindar el servicio de colección de basura a comunidades semiurbanas del municipio, gracias a la adquisición de un camión volquete, pero a petición de la población a don Francisco Rodríguez se le permitió que siguiera cubriendo la ruta de servicio que tiene desde hace once años.
Una habitante de Potosí, que no quiso identificarse, dijo que prefiere a “don Chico” porque “él es un hombre muy educado, se lleva toda la basura que nosotros le sacamos, no nos pierde los sacos y si se le cae la basura a la calle, cuando la está vaciando en la carreta, él mismo la recoge, mientras que los camiones van a toda carrera, no quieren llevar de todo, y hasta dejan regueros de basura en la calle cuando se les cae la basura, y no la limpian”, comentó.
(Con la colaboración de los corresponsales Ramón Villarreal y Eddy López)

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