En otro partido de cierre electrizante, los Mavericks de Dallas subieron su voltaje al máximo, al extremo de derretir 112-103 al Heat de Miami y se fueron al frente 3-2 en la Final de la NBA.
En una historia ya muy conocida, Dirk Nowitzki se colocó al frente del ataque de Dallas, pero esta vez tuvo un gran acompañamiento y el final del juego fue arrollador.
Nowitzki terminó con 29 puntos, pero los veteranos Jason Kidd y Jason Terry se movieron a su alrededor con gran precisión, mientras el boricua José Juan Barea, imprimía gran ritmo al partido.
Los Mavericks controlaron la mayor parte del primer período, pero en un violento cierre, que tuvo como corolario un disparo lejísimo de Mario Chalmers, Miami ganó 31-30, ante el asombro de todos.
Pero Dallas supo regresar y apoyado en su puntería desde larga distancia, prevaleció tras el segundo cuarto 60-57, mientras Barea anotaba y asistía en el período siguiente para acentuar una ventaja 84-79, que parecía marcar una tendencia.
Barea en combinación con Nowtizki comenzaron a todo vapor en el período final y Dallas amplió a 90-83, pero casi sin darse cuenta, los Mavericks dejaron escapar la ventaja ante un Heat que les dio la misma medicina.
Dwyane Wide, afectado por un violento choque al inicio, regresó aceitado y comenzó a anotar de largo, pero fue un disparo de Ubonis Haslem, el que marcó un nuevo punto de inflexión.
El Heat se iba adelante 96-95, con un poco más de cuatro minutos para la conclusión del juego, y cuando se esperaba que acelerara, fue Dallas, que dio la voltereta.
Kidd, Terry y por supuesto Nowitzki continuaron su ataque, hasta derretir al Heat, que nada pudo hacer ante un resistente Dallas, ahora en ventaja 3-2 en la serie.


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