CORRESPONSAL/MASAYA
En Masaya se nota la presencia de muchos niños y adolescentes que pululan en las esquinas y las calles inhalando pega. Las camisas que llevan puestas se han hecho holgadas porque llevan dentro de ellas las botellas plásticas que contienen el pegamento que inhalan y que les consume la vida.
Pese a que algunas autoridades involucradas en el tema aseguran que la cantidad de huelepegas ha incrementado en Masaya, nadie sabe cuántos muchachos andan en las calles.
“Lastimosamente aquí en Masaya se han proliferado los niños inhalantes y permitime decirte que esto (es causa) de una descomposición social de la familia, núcleos destruidos donde está la típica madre soltera y el padre que es alcohólico; hemos detectado que entre los niños inhalantes hay de otros departamentos, porque (quizás) han recibido maltrato familiar y como aquí (en Masaya) ya existe un grupo, pues ellos se sienten identificados y se ven como una familia”, dijo Eveling Montoya, vocera de la Comisión Municipal de la Niñez y la Adolescencia del municipio de Masaya.
FALTA INFRAESTRUCTURA
El asunto se torna más crítico por la falta de una infraestructura adecuada para tratar a estas personas. “La Comisión (Municipal de la Niñez y la Adolescencia) ha luchado por conseguir una infraestructura adecuada para estos infantes, pero no queremos que sea como una cárcel, sino que sea un lugar donde haya saneamiento mental, de salud y espiritual”, continuó.
Dijo que el perfil del proyecto para una infraestructura que albergue a niños y niñas, con este problema social, se lo han presentado a un pastor evangélico de un alto poder adquisitivo, pero hasta la fecha no han tenido respuesta.
Según el inspector Pedro Espinosa, oficial de Asuntos Juveniles de la Policía de Masaya dijo: “Necesitamos unir esfuerzos, porque la Policía de Masaya no cuenta con un centro donde enviar a estos chavalos, aunque te digo que aquí hay algunas instituciones que albergan a unos cuantos chavalos. El problema es convencer a estos niños y adolescentes para que vayan voluntariamente, ya que no los podemos obligar”.
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