Un anciano, que mató a su hijo de un balazo en la espalda, con voz entrecortada y pausada admitió ayer ante el Juez Suplente Tercero Distrito Penal de Juicio, Víctor Molina, que el hecho que cometió era grave.
Con la confesión que hizo el procesado le puso fin al juicio y se pasó de inmediato al debate de la pena y la Fiscalía solicitó la pena mínima de 15 años de cárcel para el imputado Carlos Adán Pastora Medrano, de 90 años, en lo que hace al delito de parricidio en perjuicio de su hijo Carlos Alberto Pastora Rosales, de 55.
Por el delito de posesión o tenencia ilegal de armas de fuego la solicitud fue de seis meses de cárcel, la defensa se apegó a la petición que hizo el Ministerio Público.
La pistola Ceska calibre 25, serie B 559919, fue la que el anciano utilizó para privar de la vida a su vástago, el arma no tenía documentación y no estaba registrada en la Dirección de Armas, Explosivos y Municiones (DAEM).
El parricidio ocurrió el pasado 8 de marzo del colegio Independencia una cuadra al Sur, media abajo y media al Norte, en el barrio Edmundo Matamoros, en Managua.
Hubo una discusión entre el procesado y su hijo (la víctima), el anciano le gritaba que le devolviera todo lo que le había robado.
El ahora occiso Carlos Alberto Pastora Rosales salió de la casa y regresó a eso de las 3:30 p.m. y fue cuando se dio el trágico hecho.
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