Volver a los orígenes. Luego que los personajes ya están asentados en la mente de una generación, ahora hay que llevarlos al principio de todo. Detrás está un plan maestro de Marvel Estudios: replicar la idea con que les fue tan bien, llevar los comics impresos al cine.
La última entrega de los X-Men implicó la muerte de varios de sus personajes principales, además de sentar las bases para su final. Así como la salida de Bryan Singer del proyecto, para ir a hacer el ridículo con Superman Returns, le restó bastante calidad a la saga de los mutantes superpoderosos.
Para recuperar la franquicia, y de paso seguir ganando, se decidió hacer spin-off de algunos de los personajes. Por eso Wolwerine (con Hugh Jackman) tuvo su propia versión (bastante mala por cierto) y están trabajando en la secuela en Japón.
X Men-Firts Class es el Plan B de la Marvel Estudios en caso de que falle su plan maestro, que es establecer una franquicia basada en Los Vengadores. Con un reparto prometedor, aunque poco conocido en el cine (a excepción de Kevin Bacon y James McAvoy), la película tiene el reto de agrupar a una gran cantidad de personajes en medio de una trama sólida, que tiene como trasfondo un hecho histórico real, la crisis de los misiles en Cuba de 1969.
Sobre el otro estreno de la semana, no hay mucho que decir, más que asistiremos a otro de los alocados intentos de Nicolas Cage por ganarse un nombre como un hombre de acción, aunque en el proceso eche a la basura todo respeto como actor.
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