Uno, dos, tres…
seis saltos de canguro y ya está arriba, sentado en el penúltimo escalón de las gradas azules, altísimas, de ese gimnasio Alexis Argüello que lo vio nacer como boxeador. Aunque la maniobra habría reventado a casi cualquier mortal, Juan Palacios, El Exterminador, llega fresco como lechuga de supermercado. No en balde es un campeón mundial.
Pero no siempre quiso serlo. De niño era malo para el pleito y se apasionaba más por el billete que por el boxeo; es más, no le gustaba el boxeo. Entró al cuadrilátero por complacer a su padre y contra la voluntad de su madre. El tiempo, el nacimiento del amor por el pugilismo y una disciplina de hierro lo convirtieron en lo que hoy es: el primer peleador nicaragüense que logra un título mundial por decisión unánime en tierra
mexicana. La hazaña ocurrió el pasado 21 de mayo.
::: ¿El Exterminador?
Salió de una pelea que gané por nocaut. Ana Francis y Rosendo Álvarez, que entonces eran mis apoderados decidieron ponerme ese sobrenombre.
::: Pero lo tuyo es la técnica, no tanto el golpe…
Sí… de hecho he querido cambiarme el apodo, pero ya el público y la mayor parte de los boxeadores me conocen así (ríe). Por eso me alegró mucho cuando en mi última pelea dijeron “el nuevo campeón del mundo es Juan Ramón Palacios”, y solo eso.
::: ¿Por cuál te lo cambiarías?
No lo he pensado… pero tal vez El Guerrero.
::: ¿Por qué?
Porque todos los cristianos, las personas que creemos en Dios somos unos guerreros para perseverar en sus caminos y tratar de recuperar almas perdidas.
::: ¿Dedicás tus peleas a Dios?
Desde que reconocí que mi vida sin él era nada, él me puso aquí para poder llevar su mensaje. Yo lo acepté hace siete años para casarme con la que hoy es mi esposa, ese era el requisito.
::: ¿A Dios le gustan los pleitos y los golpes?
El boxeo es un deporte de lucha antiquísimo. Mi rival no es mi enemigo, yo no lo odio. Antes de subir al ring pido a Dios que ninguno salga herido.
::: ¿Cómo era tu vida antes?
Andaba descarriado, no visitaba la iglesia, dedicaba mucho tiempo al box y agarré malas amistades que me decían: “mirá, la cerveza es vitamina”. Las mujeres… ni qué hablar… al comienzo a mi esposa le di guerra, pero reconozco que Dios me sacó de ese mal camino.
::: El boxeo o las mujeres. ¿Qué has preferido?
El boxeo, el boxeo. Incluso cuando estaba chavalo, ya en sexto grado, perdía a mis novias por dedicar mucho tiempo a las prácticas y se enojaban. Lógico.
::: Noviero desde chavalito…
(Sonríe) Mi primera novia fue a los doce años, justo cuando empecé a boxear. Ahí Juan Palacios comenzó a quitarse la timidez con las mujeres. Era muy tímido en todo.
::: ¿Ya no es tímido Juan Palacios?
Conforme la experiencia uno va aprendiendo a relacionarse con la personas. Recuerdo que mi mamá se preocupaba porque yo no hablaba nada; ahora hablo más de la cuenta y hasta aburro.
::: Andás camiseta de Pacquiao…
Me gusta como boxea, como se prepara. Cada vez que voy a pelear trato de asemejar sus condiciones físicas, su fibra y definición.
::: Y la historia de los esteroides…
Juan Palacios casi no mira televisión, pero me han contado que lo han acusado de usar eso. Puede ser que alguien quiera manchar su nombre, siempre hay un envidioso que desea perjudicar.
::: ¿ ?
Por eso me gusta una anécdota que leí en Don Quijote. Sancho Panza dice “los perros ladran” y don Quijote contesta “eso es seña de que vamos avanzando”.
::: ¿Qué decís a quienes aseguraban que ya no dabas para más?
Mi venganza más sutil es mi éxito.
::: ¿Hay Juan Palacios para rato?
Mmmm… tres años más. Dos o tres defensas y nos vamos para dedicarme a mi negocio de productos de nutrición. Si me dan el chance y me siento con energías pelearía en 108 libras por otro cinturón. Este año mi objetivo era ser bicampeón del mundo… y lo logré.
::: Sos campeón interino, ¿vas por el título mundial absoluto?
Eso no me quita el sueño. Si se da la oportunidad, bueno. Además, yo ya soy un campeón mundial, no importa si el título es interino o regular.
::: Y fuiste el primer nicaragüense en coronarse en México por decisión unánime…
Se me ponen los pelos de punta cuando pienso en eso, y me digo ¡wow! ¿qué hice? Juan Palacios le agradece solo a Dios.
::: ¿Por qué hablás en tercera persona?
(Ríe) Es que así me entiendo mejor…
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