Katia Karina Bucardo desapareció el 2 de mayo de 2010. Tenía 15 años. Un año después sus familiares todavía no tienen noticias certeras de ella, a pesar de que conocen al supuesto raptor, un vecino mayor de edad que se “perdió” el mismo día que ella.
“Todo lo que sabemos es que la tienen cerca del mercado Iván Montenegro, que le tuvo un hijo al hombre y está donde su hermana. Si ella se fue, no lo podemos arreglar; pero queremos saber por qué no nos habla, no sabemos si la tienen amenazada”, dijo Pánfila Oporta, abuela de la menor, que habita a casi 100 kilómetros de Managua, en la carretera a El Rama.
En las zonas rurales de Nicaragua no es extraño que dos enamorados desaparezcan un día para casarse. Lo raro, para Oporta, es que Katia tenía novio de su edad y el supuesto raptor, Julio López Reynosa, camionero de 32 años, “jalaba” con otra jovencita de 15 años.
Lo que más extraña es que su nieta ha intentado comunicarse varias veces por teléfono, pero no habla. “Un día dijo que estaba bien, pero después ha vuelto a llamar, pero solo marca y cuelga”, asegura. Supone que si Katia estuviera bien, hablaría con normalidad.
Katia tuvo contacto con el acusado porque solía acompañar a la mamá de este por las noches, ya que vivía cerca y sola.
“Un día vino la señora diciendo que la niña había desaparecido, que se había ido con su novio en la madrugada, pero tampoco estaba el hombre ni el camión, y supimos que huyó de Costa Rica por dos casos iguales”, relató la abuela, quien puso la denuncia en la Policía de San Lorenzo, y no pasó a más.
La mamá de Katia, Yolanda Bucardo, soltera, vive en España, desde donde envía dinero a los tres hijos que le quedan.
La madre tuvo una relación corta con López, pero lo abandonó, y este regresó a Nicaragua con la promesa de hacerle daño “donde más le doliera”; según Oporta, “su hija”.
En una entrevista por correo electrónico, Bucardo confirmó los datos brindados por la denunciante.
“Quiero que mi hija sepa que yo vine a España para darles una vida mejor, que ya no importa lo que hizo, pero queremos saber de ella”, escribió Bucardo.
En Nicaragua se considera violación la unión entre un adulto y una adolescente.
Oporta pide justicia, pero sobre todo que dejen a Katia comunicarse con su familia.
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