Londres/ Ap.- Lionel Messi volvió a sonreír. Había conquistado su última frontera. Un partido espectacular del delantero argentino —y su primer gol oficial en Inglaterra— guio el sábado al Barcelona a su cuarta Liga de Campeones tras imponerse 3-1 al Manchester United.
El despliegue de Messi en el estadio de Wembley fue espectacular.
Velocidad, fuerza, regate y el desborde del mejor jugador del mundo, que sumó la tercera Champions a su cuenta personal.
El United jamás pudo contenerlo y lo pagó caro. “No pudimos parar a Messi”, admitió el técnico escocés Alex Ferguson.
Messi jamás había marcado un gol en un partido oficial en Inglaterra. Para el primero eligió Londres, un partido decisivo y el escenario más legendario: Wembley.
Messi anotó el segundo tanto del Barsa con un disparo raso desde fuera del área. Con ese gol alcanzó la cifra de 53 dianas en toda la temporada, 12 de ellas en Liga de Campeones.
Así, el argentino igualó la marca goleadora en una edición de la Champions que tenía en soledad el holandés Ruud Van Nistelrooy y además terminó como máximo cañonero del torneo por tercer año seguido, hazaña que comparte con el alemán Gerd Muller y el francés Jean-Pierre Papin.
“Lionel (Messi) es el mejor jugador que he visto y probablemente el mejor que vea nunca”, aseguró el técnico barcelonista Pep Guardiola. “Es único. Espero que nunca se canse”.
Messi también marcó el segundo gol, esa vez de cabeza, contra el United hace dos años en la final de Roma.
En 2006 también formó parte de la plantilla que se alzó con el título en París tras doblegar 2-1 al Arsenal.
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