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Historias de la infamia de Granada

Las primeras altanerías de María de Peñalosa, la esposa de Rodrigo Contreras, el sanguinario padre de sanguinarios, las hizo en el templo más antiguo de Granada y tal vez de Nicaragua, la iglesia de San Francisco. En este templo se escuchó por primera vez la voz altiva y contestataria del defensor de los indios, y sometedor espiritual, Fray Bartolomé de las Casas; aquí se oyeron sus posiciones políticas y aquí repitió lo que ya en 1517 había dicho: “Tengo mucha lástima de estos indios que se extenúan en las minas de oro de las Antillas” y propuso al Rey Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, importar negros (porque “estos no eran hijos de Dios, ni tenían alma, ya que no eran bautizados, ni eran súbditos del rey”), para que se extenuaran en las minas de las Antillas, Nicaragua y Perú.

Mariano Marín

CAPÍTULO VI

Las primeras altanerías de María de Peñalosa, la esposa de Rodrigo Contreras, el sanguinario padre de sanguinarios, las hizo en el templo más antiguo de Granada y tal vez de Nicaragua, la iglesia de San Francisco. En este templo se escuchó por primera vez la voz altiva y contestataria del defensor de los indios, y sometedor espiritual, Fray Bartolomé de las Casas; aquí se oyeron sus posiciones políticas y aquí repitió lo que ya en 1517 había dicho: “Tengo mucha lástima de estos indios que se extenúan en las minas de oro de las Antillas” y propuso al Rey Carlos V del Sacro Imperio Romano Germánico, importar negros (porque “estos no eran hijos de Dios, ni tenían alma, ya que no eran bautizados, ni eran súbditos del rey”), para que se extenuaran en las minas de las Antillas, Nicaragua y Perú.

A esa ocurrente idea de Fray Bartolomé, filántropo y confesor de Fray Antonio de Margil, quien también habló y realizó bondades entre la feligresía indígena, debemos reconocer que nos sirvió de que ahora tengamos la infinitud de hechos como: el blues, el jazz, el candombeé, la mitología de Abraham Lincoln y del Lincoln Continental, que lo usan los negros dealers del Bronx, la admisión en la Real Academia del verbo: Linchar, el palacio Sans Soucci, los Tontón Macoutes, la balada rock de Carlos Santana a Toussaint L’Overture, los negros metrajes e impetuosos filmes: Aleluya , y Al Calor de la Noche , la conversión al Islam de Cassius Clay, que luego se llamó Mahomed Ali, la fabulosa rumba El Manicero , y la existencia de Lazarus Morell, ayudante de fechorías en el sur de los Estados Unidos, antes de regresar a Nicaragua, de Just Whitehall (Justo Salablanca).

San Francisco fue también cuartel en tiempos de los filibusteros de William Walker. Se cuenta que en el pasadizo secreto que está detrás y debajo del altar mayor de la iglesia, que lleva a la iglesia de Guadalupe, Walker se encontraba con La Enlutada, bella flor de la aristocracia granadina que acompañada de su chaperona, la Juana, india de Ometepe, pasaban íntimos ratos de placer, después de entregarle las ganancias de la venta de caballos, ganado y granos de las haciendas de su padre, realizadas en las festividades y ferias de la Placita de Xalteva. Lugar donde nació la ciudad de Granada. En náhuatl era el Cerro de la Arena, de Xalli: arena, tepetl: cerro o colina.

En este mismo lugar se enfrentaría Walker con el general José Dolores Estrada que montado en su caballo combatió sin bajarse del corcel por un día entero. El general Estrada, era tío materno del entonces novel y joven investigador y poeta granadino Francisco Pérez Estrada, quien participó en la defensa de los indígenas y del indigenismo por toda su vida, junto a Fray Antonio de Jesús Margil, franciscano y escultor de las imágenes de la Virgen de Dolores y del Jesús de las Jimenitas. Todas estas historias y leyendas se guardan en los corredores y rincones del Convento de San Francisco, primer templo católico de Granada.

CAPÍTULO VII

En la primitiva y pequeña plaza central de Granada, más tarde “De la Independencia”, se encuentra la única casa con portal de piedra construido por los españoles en toda Nicaragua: La Casa De Leones. Todo el portal en alto relieve. La decadencia del imperio se siente en la leyenda solitaria: “Viva Fernando VII, 1809”. En ella habitaba el Adelantado de Montiel, que cuidaba el virreinato español. Tenía una capilla y un traspatio con un cubículo donde se interrogaba sin prisa y sin dolor a las personas que caían por razones de faltar a ley y al rey. Paradójicamente unos pocos años más tarde esta misma casa sirvió para albergar y asilar a los primeros levantados contra el reino y en el famoso movimiento de los actuales héroes de 1811. Que un modesto, ridículo y pequeño obelisco, enchapado en mármol, recuerda a dichos valientes guerreros y nobles granadinos que levantaron su voz por la Independencia de Nicaragua. Al pasar de los años La Casa de Los Leones se pasó de una mano a otra hasta que en el siglo pasado cayó en las de un señor francés casado con una hija de un prominente rabino descendiente de la tribu de Leví, que por su belleza llegó a ser miss Nicaragua en las primeras lides de este tipo de concurso. M. D’Lopéz, también de origen judío sefardí, quiso convertir la capilla de El Adelantado de Montiel, en una sinagoga, cosa que no se lo permitió la católica ciudad de Granada, ni los rabinos de Managua que verían bajar su entradas con una sinagoga en un ciudad llena de judíos después del terremoto del 31. Se cuenta que en un rincón del fondo de la casa llena de trastos y chunches viejos, José, un chavalo que llegó como Concierto, desde los ocho años, a trabajar con la familia D’Lopéz, encontró un libro que borrosamente se leía el título de La Rosa Escondida , además en saquito de lino, junto al libro, unas monedas con dísticos persas que puesto en determinado orden sintetizaban ciertos pasajes de La Aniquilación de la Rosa otro libro donde se refutaban las herejías de La Rosa Escondida. Para el año 1899, la sociedad de Rama Shastra Kama había recibido un informe de Sir Percy Sykes donde lo declaraba apócrifo. El libro se desapareció y no se sabía si fue secuestrado por los seguidores de Saltman Rushdie o del Ayatolla Komheinim. Las monedas sabemos se encuentran en el museo numismático del sefardí Moisés Gitthis, en Tel Aviv. La traducción del parsi y del árabe moderno sabemos la hizo Muhammad Al Masuri, hagiógrafo y actual seguidor sirio de la teoría de El Libro Verde , y que se basó en los manuscritos del historiador de los Abasidas, el conocido intelectual árabe-etíope, Ibb Abin Tair Tar Fur.

La Prensa Literaria

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