CORRESPONSAL/MATAGALPA
Pasan las horas en el área de Enfermedades Respiratorias Agudas del Hospital Regional César Amador Molina de la ciudad de Matagalpa y la joven madre trata de consolar el llanto del hijo de 18 meses que aún tiene afectaciones respiratorias a causa de la neumonía que “lo pegó” diez meses antes.
Hay más adultos con niños enfermos en la sala de espera. Algunos de los pequeños se muestran impacientes.
Otros ven curiosos los carteles propagandísticos del partido gobernante con fotografías del presidente Daniel Ortega, quien en algunos aparece solo, en otros con la Primera Dama, Rosario Murillo, y en otros la pareja presidencial con el cardenal Miguel Obando.
Los afiches son tan incontables como las cucarachas que sin temor al exterminio salen de distintas cañerías y paredes huecas del hospital, a pesar de los esfuerzos de las autoridades del centro por erradicar la plaga a través de jornadas de limpieza.
GASTAN EN PROPAGANDA Y NO EN MEDICINA
“Tal vez ese gasto en publicidad para ‘el comandante’ deberían invertirlo en medicinas para que la gente no se vaya solo con la receta en la mano”, dice una doctora, quien se niega a brindar su identidad cuestionando: “¿Y es que usted quiere que me corran?”.
Es el turno de atención para el niño de Edith Karina Herrera, la muchacha originaria de la comunidad Samulalí, jurisdicción del municipio de Matagalpa, pero en la ruta entre San Ramón y San Dionisio. Ella madrugó para cumplir con la cita médica.
Ingresan al consultorio y un poco más tarde ella sale con el niño en brazos. “Dicen que todavía tiene flema en los pulmones”, explica la joven madre mientras se dirige a la farmacia del centro a retirar los cuatro productos que le recetaron para su hijo.
El orteguismo ha insistido en que después de 16 años de “gobiernos neoliberales”, el pueblo ahora tiene “salud gratuita con amor y calidad” y que terminó con el desabastecimiento de los medicamentos en hospitales, centros y puestos de salud.
CON FRECUENCIA NO HAY MEDICAMENTO
Herrera se encontró con otra realidad. En la farmacia del hospital solo le dieron unos jarabes de salbutamol y ketotifeno, porque los otros productos recetados, loratadina y un espray de declometasona, “Me dijeron que no había”. “Del medicamento más caro es que no hay”, lamenta la joven mujer.
El desabastecimiento de medicinas en el hospital “no es uniforme, porque a veces no hay medicamento para la diabetes y de repente te dicen ‘cero crítico’, la clindamicina también frecuentemente se acaba”, comentó un médico bajo condición de anonimato por temor a represalias.
PROHÍBEN RECETAR LO QUE NO HAY EN FARMACIA
“Aunque el medicamento esté en la lista básica, es prohibido recetarlo si no hay en la farmacia del hospital”, dice un médico, agregando que “con eso ellos (autoridades de la dirección del hospital) evitan que la gente se vaya hablando mal hubo un caso en que el doctor recetó una trimetroprín sulfa —que está en la lista básica— pero le reclamaron porque es prohibido recetar si no hay en farmacia”.
“Hemos ideado varias cosas. Primero hacíamos las recetas sin firma, luego en papelitos en blanco, pero aquellos (autoridades hospitalarias y del Silais) investigaban de quién era la letra. Incluso hubo varias amenazas de despido”, dijo el médico.
Agregó que ahora entregan un “papelito en blanco” para que el paciente escriba el nombre del medicamento que no haya en el hospital y pueda comprarlo en farmacias privadas.
“Buscamos la manera clandestina de recetar, lo hacemos clandestinamente porque el interés del médico es ayudar al paciente”, expresa.
DIRECTOR DE HOSPITAL RECHAZA ACUSACIONES
Henry Dávila, nuevo director en el hospital, rechaza los señalamientos indicando que en 2010 “se ha duplicado la cantidad de recetas que se prescribieron en relación con el año 2006”.
De acuerdo con el funcionario, en 2006 prescribieron 161 mil recetas y este año “logramos que el paciente se llevara 306 mil 711 recetas”.
Sin embargo, reconoce que el país tiene “ciertas limitaciones” respecto de la disponibilidad de insumos médicos y materiales de reposición periódica.
“Insisto, si comparamos los gobiernos anteriores con el actual, hay más incremento de entrega de medicamentos en el actual gobierno”, sostuvo Dávila.
“Si tenemos una programación de medicamentos y de hecho estamos consumiendo más, entonces se hace la gestión para que se nos abastezca de más medicamentos”, expresó Dávila.
Sostiene que la calidad en la atención de los usuarios del servicio de salud ha mejorado en ese centro asistencial, señalando que las últimas inversiones en la infraestructura superan un millón de dólares.
Lo irónico de Dávila es que durante “los gobiernos neoliberales” que ahora critica, él fue subdirector del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) y vigilaba el funcionamiento del hospital.
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