Un ojo de agua tan grande que parece un humedal, junto a más de 100 manzanas de tierra en el municipio de San Francisco Libre, es lo que enfrenta a José Domingo Gómez con el profesor Orlando Pineda, conocido por su trabajo de alfabetizador en la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador (CFA).
La versión de Gómez es que en el año 2000 él cedió —a través de una carta— un terreno que abarca más de 100 manzanas. El terreno fue cedido no solo a Pineda; también fueron beneficiados Juan Ramón Cardoza, Alba Luz Pineda, Guillermo Fuentes, Adrián Cruz Santana, Ricardo Castillo, Oswaldo Ruiz y José Mercado, todos miembros de la CFA.
En la actualidad Gómez junto a su hermano, Pedro Julio Gómez, y su cuñado, José Cruz Bermúdez, están siendo procesados por delitos ambientales por la Procuraduría Ambiental y la Fiscalía, que los acusa de deforestación y destrucción de la fauna en la finca La Pita.
La deforestación es un señalamiento que tanto Gómez como Pineda se hacen mutuamente.
PINEDA TAMBIÉN ACUSA
Pineda asegura que la finca ha sido protegida por la asociación CFA, para lo cual pagaron a un cuidador y asesores técnicos para la regeneración natural y la preservación de la fuente de agua.
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El educador popular asegura que desde el 2010 Gómez junto a otro grupo de personas se tomaron la finca, expulsaron al cuidador y saquearon la propiedad hasta inicios de este año, cuando enfrentaron demandas en los juzgados. Pineda dice que la Procuraduría ha verificado el daño ambiental que hubo a lo largo de un año en la propiedad.
Mientras, Gómez asegura que los daños en la propiedad no son recientes y que, de ser así, se podía apreciar en el corte de los árboles. Recuerda que él ha estado en posesión en el último año y que solo habría podido aprovechar mes y medio de verano del año pasado, por lo que señala que la destrucción es más lógico que haya ocurrido en los ocho años en que el terreno estuvo en poder de Pineda y demás miembros de la asociación.
Gómez dice que compró la propiedad en 1993 a un colectivo llamado Francisco Ticay, que fue beneficiado con tierras en la Reforma Agraria.
Pineda por su parte muestra la escritura registrada bajo el número 105, 173, tomo 1731, folio 202 y asiento primero en la cual Gómez cedió sus derechos posesorios de la finca. Pineda afirmó que al tratar de inscribirla descubrieron mediante levantamiento topográfico que no eran 100 manzanas sino 123. Sin embargo, advirtieron que esas 23 manzanas adicionales, justo el sitio donde está el ojo de agua, pertenecían al Instituto de Fomento Nacional (Infonac en tiempos de Somoza) que luego pasaron a manos del Banco Nacional de Desarrollo (Banades) en los años ochenta.
Ante tal problemática, según Pineda y los demás miembros de la Asociación CFA, no pudieron inscribir la propiedad. El profesor asegura que en 2009 estaba todavía la junta liquidadora del Banades, que entregó las tierras a la asociación.
Según Pineda, en agradecimiento colocó a Gómez como codueño de la propiedad de 23 manzanas, según consta en la escritura pública mostradas a este Diario.
DIMES Y DIRETES
El alfabetizador explica que la escritura de cesión de derechos que presentó Pineda es falsa. Insiste en que él solo entregó una carta, que no tenía validez legal. Además, dijo que su situación de codueño la supo hasta ahora que impulsan el juicio por invasión de propiedad privada.
Pineda asegura que desde el 2010 Gómez cambió su posición amistosa. Lo atribuye a la aparición de compradores de las tierras tras el anuncio de revitalizar el aeropuerto Panchito y de posibles inversiones turísticas en la zona, pero Gómez asegura que es Pineda quien la ofreció por 150,000 dólares a Martha Moreno.
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