San Salvador/ACAN-EFE
Dos suboficiales y cuatro soldados de la Fuerza Armada de El Salvador fueron capturados por la presunta sustracción de 1.800 granadas que serían vendidas al crimen organizado, informó hoy el ministro de Defensa David Munguía Payés.
«Inteligencia militar ha dado un fuerte golpe a una estructura que se había enquistado y que estaba tratando de sacar armamento para vendérselo al crimen organizado, a las pandillas y a los narcotraficantes», dijo Munguía Payés en una conferencia de prensa, quien confirmó que los acusados enfrentarán la justicia militar.
Indicó que las granadas, del tipo M-16, habían sido trasladas el pasado 27 de abril a una zona del departamento de La Paz (sureste) para ser destruidas, pero no lo hicieron.
«Esta estructura llevaba el armamento a la zona de destrucción bajo la supervisión de todos los protocolos, pero a la hora de destruir la munición simulaban su destrucción con cargas explosivas y lo que hacían es enterrar las granadas y en la noche llegaban a recogerlas», relató.
«Los hemos capturado y hemos recuperado más de 1.800 granadas de mano que iban para afuera», agregó el oficial, quien detalló que la inteligencia militar rastreaba desde hace varios meses esa estructura.
El ministro no identificó las organizaciones con las que pudieran tener contacto los detenidos para vender las armas, ni si antes se había detectado la salida de arsenal militar.
Munguía Payés indicó que los militares han sido trasladados hoy a la prisión de Metapán e indicó «por primera vez en más de 30 años» que se activarán los juzgados militares para que se encarguen de llevar el proceso.
«Le pedí a la Fiscalía que nombrara un juez militar de instrucción para que conociera de este caso, que se va a mantener cerrado», añadió el titular de Defensa, quien anticipó que la justicia militar y sus penas «son más severas».
Aseguró que existen en contra de los detenidos «testimonios» y «prueba material».
En mayo pasado, Munguía Payés advirtió que las pandillas del país pretenden apoderarse de armamento de las Fuerzas Armadas o la Policía, pero aclaró que son pocas las armas de ese tipo en manos de los delincuentes.
«Tenemos información, la hemos confirmado, que las pandillas andan atrás del armamento, andan tratando de obtener armamento de la Fuerza Armada, de la Policía, de sobornar gente, de comprar armamento», afirmó en ese entonces.
Esa denuncia se dio después de que la Policía, el Ejército y la Fiscalía descubrieron un barril con seis armas de guerra y un lanzagranadas en el departamento de Chalatenango (norte).