Guatemala/ACAN-EFE
El procurador de los Derechos Humanos (PDH) de Guatemala, Sergio Morales, hizo hoy un llamamiento a la unidad nacional para hacer frente al crimen y al terror y demandó a las autoridades que vayan más allá de medidas reactivas y mediáticas ante la crisis de seguridad que vive el país.
Morales señaló, en un pronunciamiento publicado hoy en los diarios locales, que la cadena de hechos sangrientos desatados con la matanza de 27 campesinos el pasado 15 de mayo «sigue incontenible, cobrando vidas en proporciones nunca antes vistas ni aún durante los años del conflicto armado».
La matanza de los 27 labriegos, perpetrada el 15 de mayo en una hacienda del norte de Guatemala, ha sido atribuida por las autoridades a la banda mexicana de narcotraficantes y sicarios Los Zetas.
El prounciamiento anota que solo el 14 y 15 de mayo último fueron asesinadas cerca de 50 personas, a los que se suma la aparición ayer del cadáver desmembrado del auxiliar fiscal del Ministerio Público Allan Tolinsqui, en el norte del país, entro otros.
Según Morales, todos estos hechos lo que tienen en común es «el colapso del sistema de seguridad y justicia».
«Es motivo de profunda preocupación comprobar cómo en esta vorágine de sangre se sigue degradando el valor supremo del respeto a la vida, a la integridad y dignidad de la persona humana», subraya el defensor de los derechos humanos en Guatemala.
Asegura que la violencia y la criminalidad no solo se han salido de control, sino que los criminales están acudiendo a prácticas brutales, cuyo propósito «es someter a la nación al imperio del terror y la impunidad, doblegar la voluntad del país para mantenerlo como rehén de actividades ilegales».
El Procurador alerta a la sociedad guatemalteca sobre el riesgo de que el clima de violencia, inseguridad y terror, alentado por aviesos intereses criminales, derive hacia una mayor poralización, y llama a la unidad nacional para hacer frente a estos flagelos.
Morales hace un llamamiento para «no doblegarnos ante el crimen, la violencia y la impunidad» y reconoce que «vivimos un momento extremadamente difícil».
El magistrado demanda a las autoridades que vayan más allá de medidas reactivas, meramente mediáticas, que en su opinión dejan intactos los problemas de fondo que permitir desbordarse al crimen organizado.
«Debemos unir nuestras voces y nuestras acciones para decir basta a la violencia, no al terror criminal», concluye Morales.