Por Auxiliadora Rosales
En más de una ocasión hemos escuchado a mamás quejarse con la siguiente frase: «Desde que nació el niño, el pelo se me cayó»; o «antes de nacer el niño mi pelo era larguísimo, después del parto se me cayó y no volvió a crecer», pero ¿cuál es la verdad de esto?
Estudios indican que un severo estrés, como el nacimiento de un niño puede derivar en la pérdida excesiva del cabello. Aproximadamente tres meses luego de este estrés (con un rango de dos a seis meses, e incluso inmediatamente luego del parto), la madre puérpera experimenta una pérdida de cabello excesiva en el orden de más de 100 cabellos por día. Esta excesiva pérdida de cabello se denomina efluvio telógeno, y lo experimentan el 90 por ciento de las madres. La buena noticia es que la tasa de muda retorna a la normalidad en cuatro a seis meses, pero se debe asegurar que esta situación es autolimitada.
«La caída del cabello después del parto, que no es imaginación, ni invento de las mamás, sino algo real, pero con un toque mágico, porque esta caída de cabello que se llama alopecia postparto o efluvium telógeno postparto, es una caída de cabello temporal, o sea que el cabello vuelve a recuperarse», precisa la doctora Tania Iris Aráuz Tinoco, dermatóloga de la Clínica Piel de Ángel.
Explica que la pérdida del pelo en el cuero cabelludo es un problema muy común, más de un 50 por ciento de las mujeres refieren haber presentado algún episodio de pérdida de cabello clínicamente significativo a lo largo de su vida. Aunque este problema afecta psíquicamente tanto a mujeres como a hombres, «en la mujer la repercusión es mayor, debido a que el cabello es un elemento esencial en la identidad de muchas mujeres, ya que es uno de los pocos rasgos físicos que pueden modificar a su voluntad en cuanto a longitud, estilo, y color constituyendo a menudo una expresión no verbal de la personalidad. Por eso su pérdida, en muchos pacientes es causa de ansiedad, depresión y pérdida de la autoestima», afirma la especialista.
ALOPECIA POSTPARTO
El cuero cabelludo contiene cerca de 100 mil pelos. Todos los folículos pilosos siguen un ciclo con distintas fases, en lo que se refiere a la producción de pelo, denominadas fase anágena, catágena y telógena.
La fase anágena, denominada también de crecimiento, es la fase en la que el folículo produce pelo, dura de 2 a 6 años y, en ella, se hallan el 85 por ciento de los folículos pilosos.
La fase catágena, denominada también de transición o de reposo, dura de 7 a 15 días y en ella se encuentran el 1 por ciento de los folículos. La fase telógena se caracteriza por la caída o desprendimiento del pelo, dura de 2 a 4 meses y, en ella, se hallan el 14 por ciento de los folículos. Una vez finalizada esta fase se vuelve a iniciar un nuevo ciclo.
En las mujeres después del parto se da la alopecia postparto, conocida también como efluvium telógena postparto y consiste en la caída del cabello debido al paso prematuro de los folículos de la fase anágena a las fase telógena de forma que el porcentaje de pelos en anágeno/telógeno que normalmente es 90/10 pasa a 70/30. En condiciones normales se desprenden de 50 a 100 pelos por día y en las pacientes con efluvio telógeno es frecuente perder más de 300 pelos diarios. «La caída es lenta y progresiva y da origen a una alopecia difusa nunca completa», indica la especialista.
LAS CAUSAS
Señala que el efluvio telógeno es un patrón de reacción a diversos factores de estrés físicos o mentales que se inicia tras un período de latencia de 1-2 meses desde la actuación del factor desencadenante.
«Las causas que se detectan con más frecuencia son tensión emocional, parto, sangrado por intervenciones quirúrgicas o traumatismos, disfunciones hormonales como el hipotiroidismo, infecciones crónicas, enfermedades febriles y algunos fármacos. La sideropenia (disminución del hierro sérico), puede ser una causa frecuente de efluvio telógeno como se demuestra en sideropenias ligadas a las pérdidas sanguíneas menstruales o en el parto, o simplemente por falta de asimilación de origen genético. También en mujeres vegetarianas que no reciben las cantidades de hierro necesarias en la dieta», señala la doctora Aráuz Tinoco.
Si existe un déficit de hierro en la sangre y no se estimula la síntesis de ferritina por el hígado, la ferritina que se encuentra en los folículos en crecimiento es liberada al suero y, en consecuencia, esos folículos entran en fase de telógeno, produciéndose poco después la caída a fin de atender las necesidades en otros órganos más importantes como la médula ósea. Se recomienda administrar suplementos de hierro a aquellas mujeres con pérdida difusa de pelo.
En el efluvio telógeno postparto la recuperación puede verse enlentecida si existe una sideropenia o una disfunción tiroidea no tratadas y hay que tener en cuenta que el efluvio telógeno puede ser en ocasiones el inicio de una calvicie patrón femenino.
El pronóstico es bueno, si se elimina la causa precipitante, el desprendimiento se resuelve en los meses siguientes a medida que se normaliza el porcentaje de pelos en telógeno. Sin embargo la recuperación de la densidad de cabello puede tardar de 6 a 12 meses.
El efluvio telógeno debe diferenciarse del efluvio anágeno inducido por agentes quimioterápicos que causa una destrucción y desprendimiento inmediato del pelo en anágeno.