La relación de la madrastra nunca será igual a la de la madre biológica sino más bien de amistad. Modelos: Alejandra Ocón Betancourth y los niños Dino y Alejandro Aguilar Ardon. Maquillaje y Peinado: Concepto’s Virginia, Los Robles. LA PRENSA/B. PICDADO

¿Preparada para ser la madrastra?

Convertirse en madrastra no es una tarea fácil, sin embargo, si aprendes a lidiar con la situación y te llenas de mucha paciencia y comprensión —con tu pareja y sus hijos— puede ser una experiencia gratificante y satisfactoria.

Por Keylla Ballesteros

Convertirse en madrastra no es una tarea fácil, sin embargo, si aprendes a lidiar con la situación y te llenas de mucha paciencia y comprensión —con tu pareja y sus hijos— puede ser una experiencia gratificante y satisfactoria.

Si eres una mujer con hijos te ofrecerás la oportunidad de construir bonitas relaciones y establecer lazos entre «los tuyos y los míos», en cambio, si aún no los tienes debes estar consciente de todas las situaciones a las que te enfrentarás y del rol que te corresponde.

«Comenzar a ser parte de una familia que ya tiene su historia no es nada sencillo, y cargar con el estigma de ser la madrastra mucho menos», afirma la sicóloga Sandra Ney.

LA ADAPTACIÓN

Para un infante, el rol inicial —en este caso— de la madrastra es de alguien más que se preocupará por él, o en algunos casos de una intrusa que fingirá quererlos.

«Los niños reaccionarán ante los cambios como parte del proceso de adaptación, sobre todo si la ruptura familiar no fue en buenos términos, lo que significa que ellos siempre albergan la posibilidad de que sus padres vuelvan a unirse».

«Por tanto, la llegada de la madrastra alejará más esta posibilidad, siendo este uno de los principales factores que inciden en que ellos no reciban de buena manera a la nueva pareja de su padre», señala la experta.

Cuando esto ocurre, lo más recomendable es ser comprensiva y esperar con el paso del tiempo que se desarrolle una relación más profunda y significativa con tus hijastros, que no necesariamente debe parecerse a la que ellos tienen con sus padres biológicos, sino más bien una relación de amistad.

«De tu parte, debes ir poco a poco demostrándoles que no llegas a sustituir a nadie. Hay que darles tiempo a que se conozcan y elaboren un concepto de ti, la rebeldía y el rechazo pueden ser reacciones del proceso de adaptación al cambio. Esto lleva su tiempo», afirma Ney.

Por otro lado, no significa que nunca tendrás una relación armoniosa con ellos y que te verán como una «usurpadora». Cuando esto ocurre, «el papá deberá darte tu lugar como su nueva pareja, hablándoles acerca de las cualidades que vio en ti para ser parte de la familia, pero sobre todo aclarándoles que el cariño hacia ellos nunca cambiará», aconseja.

«YO NO TENGO HIJOS»

Desde la perspectiva de una mujer sin hijos, la especialista aconseja ser muy cuidadosa y ante todo estar clara que por más que quieras nunca serás la «mamá», lo que no impedirá que hagas un excelente papel en la nueva familia constituida y haya mucha armonía y estabilidad en el hogar. «Ellos siempre serán los hijos de tu esposo y tendrán derechos aunque con la nueva unión vengan los propios», señala Ney.

¿QUÉ DEBES EVITAR?

De acuerdo con la experta, hablar mal o criticar a la madre biológica, sobre todo delante de los niños, es una mala idea, ya que esté viva o no, siempre tendrá un vínculo especial para ellos. «Tampoco pretendas entrar en competencia con ella y critiques sus formas de crianza, así mismo, nunca compitas con ellos poniendo a tu esposo a escoger entre tú o sus retoños».

Lo preferible es aportar nuevas estrategias que ayuden a mejorar los problemas del comportamiento, si los hay. «Debes aprender a conocerlos y respetar sus espacios así como sus diferencias individuales, tener comunicación franca y sobre todo, evitar comprar amor y respeto con regalos queriendo agradar, ellos saben cuando eres o no sincera», afirma.

LOGREN UN ACUERDO

Para poner reglas a la conducta de los niños siendo la madrastra, es muy importante que te pongas de acuerdo con el papá quien te dará o no la pauta para que propongas nuevas medidas de comportamiento en casa, ya que no son tu responsabilidad. «Si la relación con la madre biológica es buena debe tomarse en cuenta, así el niño podrá ver cómo los adultos se ponen de acuerdo para educarlo», dice.

Por último, el balance en la relación familiar se logra con una buena actitud de entendimiento, a través de una comunicación abierta que permita a todos expresar sus emociones al respecto. «Para los niños no es nada fácil entender esta nueva situación, por lo tanto, debe tratar de hacerlos sentir amados y respetados, darles seguridad, confianza y sobre todo estabilidad emocional», finaliza Ney.

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