La hora de salida para los estudiantes del colegio Elemental de Acahualinca, en Managua, se adelantó. Los cuatro toldos en los que se improvisan aulas de clases para los alumnos de primaria permanecían vacíos ayer a eso de las 11:30 a. m.
En esta escuela, los alumnos reciben clases en las aulas toldos que el Ministerio de Educación (Mined) colocó en la cancha deportiva que se sitúa al centro del área educativa, no porque no haya aulas de clases, sino porque las 124 familias damnificadas por las lluvias del año pasado se apropiaron de casi todo el terreno escolar, situado en el barrio Acahualinca.
El colegio Elemental de Acahualinca luce como un nuevo asentamiento.
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- Los primeros albergues en Managua se abrieron en agosto del año pasado cuando las lluvias empezaron a provocar deslaves y muertes en el sector del Distrito III de la capital.
Desde esa fecha, el Gobierno ha “cerrado” las puertas de los albergues, pero ha “mandado” a sus ministros, diputados y demás funcionarios públicos, incluyendo a los miembros de la Juventud Sandinista y miembros de la Promotoría Social y Solidaria, a visitar a los damnificados.
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Desde hace dos semanas, el secretario de la Alcaldía de Managua, Fidel Moreno, ordenó a la Juventud Sandinista la construcción de toldos rústicos en el patio del centro educativo que resolvería el problema de hacinamiento que venían denunciando los damnificados.
“SACRIFICARON”A ESTUDIANTES
En el albergue situado en el centro de enseñanza tienen todas las necesidades básicas resueltas. Aunque los alumnos debieron “sacrificarse” al abandonar sus aulas para ser atendidos en aulas toldos.
Por ejemplo, las 124 familias que permanecen alojadas en esta escuela desde agosto pasado tienen un espacio para lavandería, donde la Alcaldía de Managua colocó alrededor de cinco lavaderos y unos siete tendederos de ropa.
También disponen de baños higiénicos, agua potable durante todo el día, comida gratuita y un techo donde habitar con su familia.
Los toldos rústicos están hechos de madera y plástico negro que sirven de cuartos para las familias damnificadas que aún permanecen a la espera de ser trasladadas al asentamiento Solidaridad, construido en los terrenos donados por la Universidad Nacional Agraria (UNA) el año pasado.
Flor de María Guido es una de las damnificadas que llegó al albergue con sus tres hijos y su esposo.
Ella habitaba en el barrio Acahualinca, pero ahora afirmó que se siente más segura dentro del colegio.
“El asentamiento lo construyeron porque era necesario. Estábamos apiñados, en un aula de clases había hasta 16 personas y se dormía incómodo. Ahora estamos entre 10 y 11 por cada aula de clases”, detalló Guido.
Dentro del colegio se construyeron cerca de 17 toldos improvisados para las familias damnificadas.
La orden de convertir la escuela en un nuevo asentamiento de Managua la dio Fidel Moreno, según Carlos Dávila, quien se identificó como el coordinador del albergue Acahualinca.
LA PRENSA trató de hablar con el director del centro educativo pero su secretaria dijo que no estaba.
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