Antes, la huerta de Gertrudis Mejía Sánchez solo producía maíz y frijoles dos veces al año, por lo que se veía obligado a emigrar hacia Honduras en busca de trabajo en fincas y haciendas cafetaleras.
Pero ahora la fortuna comienza a sonreírle. Esto se debe a que finalmente aprendió a sacarle provecho a sus tierras.
De modo que ahora su huerta produce 73 productos en total y no dos como solía hacerlo hace cuatro años, antes de que Acción contra el Hambre le enseñara a producir más alimentos con la misma tierra.
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“Antes no teníamos conocimientos y solo nos quedaba emigrar, pero ahora ya tengo alimentos todo el año. Tengo plátanos, yuca, tomate, piña, camote y el fríjol. Antes mi familia aguantaba mucha necesidad, pero ahora vendo harina de yuca y mermeladas de varias frutas en la pulpería y me gano ese dinero”, indicó Mejía.
Como este campesino, unas 1,500 familias de los municipios del departamento de Madriz, han logrado sin percatarse, que sus familias poco a poco dejen de seguir siendo parte de ese 19 por ciento (cerca de un millón) de nicaragüenses que tienen problemas de desnutrición.
Lo ideal sería que ese mejor aprovechamiento de la tierra permitiera una disminución en los precios de los alimentos a nivel nacional.
MENOS DESNUTRIDOS
Pero mientras eso sucede hay noticias alentadoras. Ayer el doctor Gero Vaagt, representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), anunció que ya son menos las personas en el país con problemas de malnutrición, es decir, ya son menos los nicas en ese porcentaje que pasan hambre. No obstante, Vaagt no precisó a cuánto asciende esa reducción.
“Hay estudios que confirman una fuerte reducción de la población desnutrida, pero se requiere de facilidades de inversión, de crédito y de introducción de tecnología para mejorar la producción a nivel nacional”, indicó Vaagt. Para el funcionario de la FAO, es posible que la cantidad siga reduciéndose porque el Estado ha mostrado interés en desarrollar el sector agropecuario.
“El Gobierno está dándole importancia al sector, pero necesita la alianza con el sector privado y aprovechar mejor los tratados que se han firmado con algunos países. Es necesario aumentar y mejorar la producción, por ejemplo si una vaca da cinco litros, hay que lograr que dé diez, que en comparación a Europa es mucho menos, si usamos la tecnología se está abierto a probar mejores resultados”.
Vaagt brindó estas declaraciones durante el primer Foro sobre Soberanía y Seguridad Alimentaria que se llevó a cabo ayer en la Universidad Nacional Agraria (UNA).
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