MÉXICO/ EFE
Los 188 cadáveres hallados en cinco fosas de la ciudad de Durango, al noroeste de México, en las últimas semanas podrían ser víctimas de “ajustes de cuentas” y “secuestros” realizados por el crimen organizado, afirmó ayer el gobernador del estado mexicano del mismo nombre, Jorge Herrera Caldera.
“Aquí en el caso de Durango no somos un estado donde haya tránsito de migrantes”, por lo que “prácticamente las posibilidades apuntan a ajustes de cuentas (…) y gente que ha sido secuestrada”, explicó el mandatario estatal en entrevista con la emisora MVS.
También comentó la posibilidad de que entre los fallecidos se encuentran víctimas de secuestro que sí pagaron por su rescate, y policías “víctimas del crimen organizado”.
Herrera explicó que las fosas encontradas estos días son consecuencia de un “enfrentamiento entre grupos del crimen organizado” que ha sembrado “de indignación y coraje” el estado que gobierna.
Lo peor que sucede en estos casos es la incertidumbre de muchas familias que tienen familiares desaparecidos“, apuntó. Dijo confiar en que, “una vez que se identifiquen y se dé una certeza a las familias que están desesperadas, vayamos al siguiente paso, que es una investigación a fondo y que se puede hacer justicia”.
En las últimas semanas el Ejército mexicano, apoyado en labores de inteligencia, ha exhumado en Durango, norte de México, cadáveres de cinco fosas.
En el estado de Tamaulipas, al noreste del país, las autoridades mexicanas encontraron otros 183 cadáveres en 40 fosas clandestinas. Estos últimos correspondieron a víctimas de secuestro, la mayoría de ellos pasajeros de autobuses interurbanos capturados por la organización criminal de Los Zetas.
El móvil era probablemente reclutarlos como sicarios, pero ante el rechazo de los secuestrados los mataron, según algunos datos que han trascendido de las investigaciones.
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