LORCA/ AFP
Al menos ocho personas murieron ayer a consecuencia de un terremoto de magnitud 5.1 que afectó a la localidad de Lorca (Murcia, sureste) que provocó graves daños en el centro de la ciudad y obligó a evacuar a unas 10,000 personas.
“Son ocho muertos y hay dos heridos graves”, indicó una portavoz del gobierno regional de Murcia después de que el gobierno español informara de 10 víctimas. Uno de los fallecidos, los cuales son todos españoles, es menor de edad, según el gobierno regional, que también da cuenta de “más de 50 heridos de diversa consideración”.
El seísmo de 6.3 grados de magnitud en la escala de Richter ocurrió a las 12:51 hora local a una profundidad de solamente 4 kilómetros, según indicó el Servicio Geológico de Estados Unidos (US Geological Survey).
Al momento del seísmo gran cantidad de gente estaba laborando en diversas partes de la ciudad, que tiene alrededor de 400,000 habitantes.
Según la policía local, se reportaron varias muertes en distintos puntos de la ciudad. “Dos autobuses quedaron aplastados por escombros caídos desde lo alto. Un médico y un de los socorristas están en el lugar”, afirmaron.
El primer ministro neozelandés, John Key, afirmó que el fenómeno se produjo en un momento en el cual “la ciudad está repleta con la gente en el trabajo y los niños en las escuelas”.
“Tengo noticias sobre algunas personas de nuestro edificio que resultaron heridas y he recibido algunos reportes de lesiones graves en toda la ciudad”, manifestó el alcalde de Christchurch, Bob Parker.
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Un sismo de magnitud 5,1 fue registrado a las 18H47 locales horas después de un primer temblor de magnitud 4.4 que se produjo a las 15H05 locales en el mismo lugar, según el servicio sismológico español. El epicentro se situó a 4 kilómetros de Lorca, localidad de 92.000 habitantes situada a unos 70 kilómetros de la ciudad de Murcia.
Unas 10,000 personas han sido desalojadas, según la delegación del Gobierno, citada por la televisión pública, que añadió que varias carreteras aledañas y el tren entre Murcia y Lorca se han cortado y que los teléfonos se han colapsado.
Doscientos efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), creada para atender a situaciones de catástrofes naturales, fueron desplegados en Lorca para atender a los afectados, anunció el gobierno, a lo que se suman más de 400 policías y guardias civiles.
“En todos los sitios de la ciudad ha habido desperfectos”, expresó el alcalde de Lorca, Francisco Jódar, que precisó que fueron desalojados un hospital —debajo del cual pasa la falla de Lorca— y una residencia de ancianos.
En la ciudad se podían ver escombros en la calle y encima de los coches procedentes de la caída de cornisas y partes de muros, así como los restos del campanario de una iglesia, que también se derrumbó como consecuencia de la sacudida.
Según el diario regional La Verdad, “el recinto ferial de Lorca acoge ya a 10,000 refugiados que pasarán la noche al raso ante el riesgo de derrumbe de sus inmuebles” y “las autoridades han preparado alimentos para los miles de refugiados”, muchos de los cuales tienen miedo de volver a sus casas por si hubiera nuevos temblores.
El gobierno regional murciano también decidió suspender hoy las clases en Lorca, hasta evaluar los eventuales daños que puedan haber sufrido escuelas e institutos.
“De repente, el suelo se puso a temblar, mi madre llegó gritando que nos metiéramos debajo de las jambas de las puertas”, manifestó Emilio, de Murcia, a la televisión pública.
El sureste de España “es una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de la Península y es normal que se alcancen esas magnitudes, pero tampoco tenemos constancia de magnitudes mayores en la zona“, afirmó el director de la red sísmica española, Emilio Carreño.

El terremoto también produjo daños en la localidad murciana de Totana, así como en la vecina provincia de Albacete (Castilla-La-Mancha), a más de 200 kilómetros al norte, y en las también cercanas provincias de Almería, Granada, Jaén, Málaga y Sevilla (Andalucía, sur).
El mayor terremoto sufrido en la región de Murcia se produjo en 1999 y alcanzó los 5,2 grados de magnitud, según el diario El País, que añadió que ayer se produjeron ocho réplicas.
El último sismo mortífero registrado en España dejó siete muertos en 1969 en Huelva (suroeste) tras un terremoto de 7,8 grados con epicentro en el suroeste del Cabo de San Vicente (Portugal). El de ayer es el más grave tras el registrado en 1956 en Granada (sur), que dejó 11 muertos.
Precisamente ayer, los habitantes de la ciudad de Roma esperaban un terremoto que según blogs, páginas web y redes sociales pronosticó el italiano Raffaele Bendandi en 1923.
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