LONDRES/AFP/EFE
El presidente venezolano Hugo Chávez prometió en 2007 una ayuda de “300 millones de dólares” que no se concretó a las FARC, a las que brindó apoyo político y acceso territorial, según un análisis del material informático del exnúmero dos de la guerrilla colombiana Raúl Reyes divulgado ayer en Londres.
El informe “Los documentos de las FARC: Venezuela, Ecuador y el archivo secreto de ‘Raúl Reyes’”, elaborado por el Instituto de Estudios Estratégicos (IISS) británico, afirma que en contrapartida las FARC también ayudaron al régimen en el tema de la seguridad tras el golpe fallido de 2002 contra el mandatario venezolano.
El libro, de 240 páginas, es fruto de más de dos años de análisis de miles de documentos informáticos hallados en los tres ordenadores, dos discos duros y tres lápices USB encontrados en el campamento ecuatoriano de las FARC donde Reyes fue abatido el 1 de marzo 2008 en un bombardeo de las fuerzas colombianas.
- El grupo terrorista vasco ETA recibió en la última década entrenamiento, en particular sobre el uso de explosivos, de las FARC en territorio venezolano, según el informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
De acuerdo con los documentos, el representante de ETA en Caracas, Arturo Cubillas Fontán, quien recibió asilo bajo un antiguo acuerdo hispano-venezolano, estuvo en contacto, entre otros, con el llamado Rodrigo Granda, otro miembro de la cúpula de la guerrilla, y organizó el entrenamiento de cuatro etarras.
El informe subraya que, pese a la controversia suscitada en 2010 en España por la supuesta mediación del Gobierno venezolano en la relación entre ETA y las FARC, no hay pruebas de que el Ejecutivo de Chávez “alentara de ninguna manera” esos vínculos.
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Aunque los archivos fueron entregado al IISS por el gobierno de Colombia después de que Interpol confirmara su autenticidad, el IISS defendió la “independencia de su investigación”.
La embajada de Venezuela en el Reino Unido rechazó el informe y denunció una posible “campaña agresiva de propaganda” en contra de su país justo cuando las relaciones con Colombia alcanzaron “un nivel estable de cooperación y de diálogo amistoso”.
En Colombia, la canciller María Ángela Holguín, interrogada al respecto por una radio, evitó comentar.
El informe, que se centra en las relaciones de las FARC con sus vecinos, señala que la guerrilla llegó a Venezuela mucho antes que Chávez, pero que el vínculo se fortaleció desde el acceso de éste al poder en 1999.
“Desde por lo menos 2000, Chávez abrigó la clara intención de suministrarles apoyo financiero en una escala calculada para afectar el equilibrio estratégico de Colombia”, afirma del IISS. También les permitía utilizar su territorio, con apenas “restricciones menores”.
Tras el de golpe de Estado de 2002, que estuvo a punto de derribar a Chávez, el mandatario venezolano diseñó una estrategia para contrarrestar un nuevo intento o una invasión estadounidense, lo cual dio un nuevo papel a las FARC.
Estas proporcionaron “entrenamiento en guerra de guerrillas y urbana que se habían configurado para defender la Revolución Bolivariana”, estimó Nigel Inkster, director de Amenazas Transnacionales en el IISS.
Según él, el archivo ofrece también “sugerencias tentadoras, pero finalmente sin pruebas concretas, de que las FARC, operando para y de parte del Estado venezolano, podrían haber cometido asesinatos de oponentes políticos de Chávez”.
Luego las relaciones se enfriaron, pero el mandatario venezolano inició un proceso de reconciliación con las FARC entre 2006 y 2007, cuando les prometió una “ayuda de 300 millones de dólares”.
Según los documentos incautados a Reyes, parece que Chávez incumplió su promesa, y el IISS precisa que la ayuda material se limitó a “algunas transferencias más pequeñas de dinero, armas y municiones”.
Tampoco resultaron muy fructuosos los esfuerzos de las FARC para dotarse de sistemas de defensa antiaérea portátiles, aunque países como Belarús o China se mostraron en algún momento interesados por vender armas a la guerrilla mediante acuerdos triangulares a través del petróleo venezolano.
En el caso de Ecuador, que también restableció recientemente sus relaciones con Colombia rotas tras el bombardeo, los archivos y otras fuentes “sugieren que Correa solicitó personalmente y aceptó fondos ilegales de las FARC en su primera campaña electoral en 2006”, “aproximadamente 400,000 dólares” (100,000 de las FARC y 300,000 de aliados).
A pesar de todo, las FARC nunca tuvieron un “respaldo estatal comparable” en Ecuador al de Venezuela. Y, según el IISS, Quito y la guerrilla no han reanudado hasta ahora sus relaciones rotas desde la muerte de Reyes.
Curiosamente, al principio, cuando Correa anunció su candidatura presidencial, las FARC desconfiaron de sus credenciales ideológicas de izquierdas, pero se interesaron por establecer vínculos cuando empezó a aumentar la popularidad del político.
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