Tragedia en el Giro

El Giro pasó de la fiesta al luto en unas horas, de la gran despedida de la carrera en Reggio Emilia al llanto en Rapallo, adonde llegaron contundentes las palabras del doctor Giovani Tredici confirmando la muerte del belga Wouter Weylandt, de 26 años, tras sufrir una estremecedora caída en pleno descenso del Passo di Bocco, a 25 kilómetros de la meta.

Rapallo, Italia/EFE

El Giro pasó de la fiesta al luto en unas horas, de la gran despedida de la carrera en Reggio Emilia al llanto en Rapallo, adonde llegaron contundentes las palabras del doctor Giovani Tredici confirmando la muerte del belga Wouter Weylandt, de 26 años, tras sufrir una estremecedora caída en pleno descenso del Passo di Bocco, a 25 kilómetros de la meta.

Wouters se fracturó el frontal del cráneo y las primeras imágenes del corredor de Gante en medio de un charco de sangre indicaron lo peor. Enseguida entró en parada cardiorrespiratoria, cuando aún seguían bajando corredores entre las curvas del puerto. Algunos no quisieron “ni mirar”, porque sabían que “aquello era muy grave”, como el ciclista del Euskaltel Jorge Azanza.

Cuando llegaron los médicos, con el doctor Tredici al frente, ayudado por su colega del Garmin, la suerte estaba prácticamente echada. Los masajes de reanimación, mientras llegaba el helicóptero que debía trasladar a Weylandt al Hospital de Génova, no sirvieron de nada.

Mientras Weylandt agonizaba, todo el Giro contenía la respiración y bajaba la mirada. La etapa se convirtió en un asunto secundario.

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